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Libia: La verdadera cara y las consecuencias de la "intervención humanitaria" de la OTAN

Publicado: 20 mar 2018 08:13 GMT

Otra 'victoria' como la de Libia puede suponer la ruina para el mundo, asevera un analista.

Libia: La verdadera cara y las consecuencias de la "intervención humanitaria" de la OTAN
Un edificio histórico arruinado en Bengasi (Libia), el 28 de febrero de 2018.
Esam Omran Al-Fetori / Reuters
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Hace siete años, el 19 de marzo de 2011, la OTAN comenzó su intervención en Libia. En un artículo para RT, Daniel Kovalik, abogado y profesor de Derechos Humanos Internacionales en la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.), revela "la verdadera cara" de este "bombardeo humanitario", y asevera que otra 'victoria' como la de Libia puede suponer "la ruina" para el mundo.  

En primer lugar, el autor del artículo insiste en que la ONU nunca autorizó la invasión a gran escala que se llevó a cabo en Libia y que rápidamente se dirigió a un cambio de régimen, por lo que la operación de la OTAN "fue ilegal".

Muertes, torturas y esclavos: consecuencias de una "intervención humanitaria"

A juicio del experto, la invasión de Libia "hizo más para socavar los derechos humanos que para protegerlos". Así, según el informe más reciente de Amnistía Internacional sobre Libia, ahora hay tres gobiernos rivales compitiendo por el poder en el país junto con varias milicias, contrabandistas y otros grupos armados diversos.  

Un libio camina hacia un hotel dañado durante la campaña respaldada por la OTAN en 2011, en la ciudad de Bani Walid (Libia), el 29 de octubre de 2017. / Ulf Laessing / Reuters

De acuerdo con el informe, todos los participantes del conflicto armado "llevaron a cabo ataques indiscriminados en zonas densamente pobladas que causaron la muerte de civiles y homicidios ilegítimos". Además, grupos armados detuvieron a miles de personas. En las cárceles se generalizaron la tortura y otros malos tratos "y, para colmo, los esclavos se venden en los mercados públicos de Libia", indica el analista.

"Y esta es la consecuencia de una intervención que, según nos dijeron, debía mejorar los derechos humanos en Libia", se lamenta.

"¿Dónde están ahora sus gritos de intervención humanitaria?"

En opinión de Kovalik, mientras que el derrocado líder libio Muammar Gaddafi "no era un santo", era un líder "mucho mejor para su país que muchos de los que Occidente apoya". De hecho, Gaddafi, a instancias de su hijo Saif, "estaba tratando de democratizar Libia en el momento de la invasión", y para hacerlo estaba aceptando "de buena gana" la ayuda del Instituto Nacional Demócrata de EE.UU., destaca el experto, quien recuerda también que Gaddafi había conducido a Libia de ser el país menos próspero de África al ser el más próspero en el momento de la operación de la OTAN.

El abogado apunta también que, aunque "se nos dijo" que uno de los objetivos principales de la intervención era "salvar Bengasi del daño inminente" de las fuerzas gubernamentales de Gaddafi, los propios correos electrónicos internos de Hillary Clinton muestran que su equipo reconoció que cualquier problema humanitario que enfrentaba la ciudad ya se había resuelto para el momento del bombardeo.

Un combatiente rebelde se prepara para remolcar un vehículo del Gobierno alcanzado por un ataque aéreo de la OTAN en las afueras de Brega (Libia), el 5 de abril de 2011. / Andrew Winning / Reuters

Mientras tanto, ahora, después de la intervención, Bengasi es escenario "de una grave crisis humanitaria y un semillero de terroristas", afirma el analista.  

"Y, sin embargo, ¿dónde están los autoproclamados defensores de los derechos humanos para Libia y Bengasi ahora? ¿Dónde están sus gritos de intervención humanitaria?", se pregunta el experto, para señalar que "todos los responsables de este desastre absoluto" guardan silencio sobre "la tragedia que han ocasionado en ese país".

Aprovechándose del caos

Es más, los países occidentales y sus corporaciones transnacionales ven en este caos "oportunidades para obtener más dominación y más ganancias", denuncia Kovalik, quien explica que en el caso de naciones como Libia, Occidente "entra y lo bombardea" y luego lleva compañías "que le cobran a ese país por reconstruirlo".

"Pero lo que es bueno para tales corporaciones no es bueno para el resto de nosotros", asevera este experto, para advertir de que el mundo "no puede permitirse otra guerra que cause estragos en regiones enteras del globo, dando paso a la miseria humana masiva y la destrucción del medio ambiente a su paso". "Como pudo haber dicho el rey Pirro, otra 'victoria' como la de Libia puede ser la ruina para nosotros", concluye Kovalik.

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