Una bañera del siglo XVII, descubierta hace 10 años en un hotel de la ciudad brasileña de Salvador de Bahía, se convirtió en foco de interés para los historiadores, ya que podría tratarse del vestigio más temprano –que se conozca– de la presencia de judíos en ese país suramericano.
En el siglo XVI, la ciudad albergó la primera sede de obispos católicos de Brasil. Desde entonces y hasta la independencia de la antigua colonia portuguesa, en 1822, las prácticas judías, incluidos los baños rituales, fueron prohibidos por la Iglesia, según un artículo que Jewish Telegraphic Agency publicó la semana pasada.
Sin embargo, un judío ortodoxo que visitó recientemente el hotel y vio la bañera supuso que era una 'mikve', un contenedor construido para el rito de la purificación, tal y como lo exige la fe judía. "Yo no sabía qué era una mikve, pero esa información coincide con el hecho de que aquí, en la región del centro histórico, en Bahía, había muchos cristianos nuevos", afirmó el gerente del hotel, Bruno Guinard.
El término 'cristiano nuevo' se refiere a los conversos al cristianismo por obligación. Hipotéticamente, esas personas no olvidaban e incluso seguían observando, cuando les era posible, las normas de su religión original, fuese el judaísmo o el islam.
Uno de los detalles que apuntaron a la posible utilización ritual de esa pequeña piscina era un depósito que los arqueólogos detectaron sobre ella y que permitía la circulación del agua. Este es uno de los requerimientos del judaísmo para tomar baños de purificación, algo que los jasídicos hacen a diario hasta el día de hoy.
"Sus dimensiones, su volumen, su profundidad, la cascada de agua... todo indica que es una mikve", considera la historiadora Suzana Severs, aunque todavía falta información sobre si la bañera tenía realmente un uso ritual o religioso, algo que busca confirmar la investigación científica que se está llevando a cabo.


