Este sábado, el presidente de EE.UU., Donald Trump, en el marco de un evento en la ciudad de Indianápolis (Indiana) ha vuelto a abogar por la pena capital para el responsable del tiroteo en una sinagoga en Pittsburgh (Pensilvania), que causó la muerte de 11 personas y varios heridos, así como para otros casos de este tipo.
Son personas "horribles" y "tienen que enfrentarse al castigo máximo (ya saben cuál es el castigo máximo)", hizo hincapié el mandatario estadounidense al dirigirse a la audiencia y agregó que los agresores tienen que "pagar un precio muy alto".
Además, Trump insistió en que las diligencias judiciales en estos casos deberían llevarse a cabo con la máxima rapidez. El enjuiciamiento "tiene que ir mucho más rápido, no 10 años de disputas legales", indicó.
En declaraciones anteriores, Trump ya condenó el tiroteo de este sábado, tachándolo de "crimen definitivamente antisemita", y declaró que "las personas que hacen esto deberían ser condenadas a muerte".
Este 27 de octubre, un hombre blanco de 46 años, identificado como Robert Bowers, perpetró un tiroteo dentro de una sinagoga en Pittsburgh. Durante el ataque, ocurrido en la congregación judía Tree of Life en Squirrel Hill, el tirador llevaba un fusil de asalto AR-15 y una pistola Glock. También se le encontró un arma adicional atada al tobillo y una pistola en la cintura, indica la Policía.

