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Periodista británico: "Repitan conmigo. ¡Maduro es malo, Macron es bueno!"

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La situación en Francia y en Venezuela pone de manifiesto que la hipocresía global ha llegado a su cota máxima, opina el periodista británico Neil Clarke.
Periodista británico: "Repitan conmigo. ¡Maduro es malo, Macron es bueno!"

Tanto Venezuela como Francia son escenario de masivas protestas callejeras. Sin embargo, paradójicamente, solo una de estas naciones ha sido rechazada por las democracias occidentales, incluso por el mismo presidente francés, Emmanuel Macron, señala el escritor, periodista y bloguero británico Neil Clarke.

En su artículo para RT, el analista compara las protestas de las últimas semanas registradas en ambos países y llega a la conclusión de que dichas perturbaciones se deben a factores económicos. Sin embargo, solo al presidente legítimo venezolano Nicolás Maduro le ordenan desde el exterior que dimita a favor del opositor Juan Guaidó, el autoproclamado presidente reconocido ya por muchas de las antiguas democracias de Occidente.

Mientras, en Francia la historia tiene un cariz diferente. Los manifestantes, los así llamados 'chalecos amarillos', han sido tachados de "populistas", mientras se elevan voces que aseguran que Rusia, presuntamente, está detrás de la protesta.

"El pueblo venezolano tiene fundamentos legítimos para salir a las calles y protestar contra el presidente, pero los franceses no", ironiza Clarke.

Por si fuera poco, el presidente francés, que afronta las mayores protestas en Francia en más de medio siglo, "tiene el descaro de estar a la vanguardia de aquellos que apoyan al líder no electo de Venezuela, todo en nombre de la democracia", subraya el periodista.

Clarke describe la situación como la de "un mundo patas arriba", donde aquellos que gritan más alto sobre la democracia y los derechos humanos son sus más fieros destructores, y donde los defensores más resueltos de la ley y el orden en un país, son los abogados más vociferantes de la anarquía y de los incendios en edificios gubernamentales en el otro.

"Repitan conmigo: Las protestas callejeras en Venezuela son buenas, en Francia son malas", escribe.

Las causas de la presión internacional sobre Maduro para que dimita, que no se da en el caso de Macron, no radican en los problemas económicos, 'abusos de derechos humanos' o la cantidad de gente en la calle, sino en que uno representa los intereses neoliberales de la élite transnacional y el otro no, señala el periodista.

"Macron puede ser despreciado por millones de sus ciudadanos, pero (lejos de esto) no es despreciado por la gente que cuenta hoy con más poder en Occidente. Para apoderarse de activos franceses, la élite transnacional necesita que Macron se quede. Para adquirir los activos de Venezuela, en particular su petróleo, necesitan que Maduro se vaya", apunta Clarke.

Esto explica la simpatía mediática de la que han gozado las protestas venezolanas, incluso los terribles actos de violencia perpetrados por manifestantes, como quemar vivo a un hombre de raza negra en Caracas en 2017; mientras que en Francia se han cubierto las protestas de mala gana.

Si se aplica el criterio de que Nicolás Maduro no se puede considerar presidente legítimo por la gran cantidad de personas que se manifiestan contra él, escribe Clarke, entonces cualquier líder mundial apenas será legítimo, en particular el mismo Macron y Donald Trump, que no ganó el voto popular en 2016 y gobierna un país profundamente dividido.

"Además, si se tienen en cuenta los 'derechos humanos', ¿qué pasa con los de los manifestantes callejeros en Francia que han sido sometidos a un trato bastante brutal por parte de las autoridades?", se pregunta Clarke, en referencia, entre otros, al francés Hedi Martin, de 28 años, condenado a primeros de año a seis meses de cárcel por instar a una protesta.

Cientos de personas han sido arrestadas en una represalia gubernamental contra la disidencia.

"Pero esto no está pasando en Venezuela, así que, realmente, no deberíamos prestarle demasiada atención. Recuerden que la verdadera revolución, aquella que desafíe a la élite transnacional, en vez de ayudar a su causa, no será televisada. Y seguro que Macron no la va a alentar", indicó Clarke.

"Justo cuando uno pensaba que la hipocresía global nopodía empeorar, lo hizo", resumió el periodista.

RT