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Rogar el voto: Las dificultades y las frustraciones de los electores españoles que viven en el exterior

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España exige a sus expatriados cumplir con un complejo procedimiento administrativo para poder participar en las elecciones.

Este miércoles se ha celebrado el segundo de los dos debates televisados que han enfrentado a los candidatos de los cuatro principales partidos políticos de España. En lo que ha sido sin duda uno de los momentos álgidos de esta intensa campaña electoral, los líderes políticos midieron sus fuerzas cruzando acusaciones y protagonizando momentos de tensión.

Desde sus posiciones trataron de seducir a un electorado español que se encuentra especialmente polarizado y fragmentado de cara a los próximos comicios. 

Casi 37 millones de electores están llamados a las urnas para votar el próximo 28 de abril, de los cuales 34.800.000 son residentes en España y los otros 2.093.977 viven en el extranjero. Sin embargo, se estima que un porcentaje muy bajo de estos últimos (entorno al 6%) votará en esta ocasión. El motivo parece claro: desde que se implantó el llamado voto rogado en 2011, la participación electoral de los españoles desde el exterior cayó desde el 30% al 5%.

Un derecho "muy difícil" de ejercer

María llegó el pasado mes de septiembre a EE.UU. para trabajar como 'au pair'. Estas son las primeras elecciones generales en las que participa desde el exterior, y aunque ha logrado completar el proceso, ha encontrado algunas dificultades, como obtener toda la información necesaria o tener que desplazarse hasta la Embajada.

"Yo por mis redes sociales he explicado todo el proceso de votación, porque quiero que todo el mundo vote", comenta María, que asegura que hay gente en su entorno "que ha dicho directamente que no va a votar porque lo tiene muy difícil".

El caso de Francisco ejemplifica estas dificultades. Lleva más de un año registrado como residente en EE.UU, y ha solicitado el voto por correo, pero acaba de darse cuenta de que no figura en las listas electorales y el plazo de reclamación ya ha concluido. No podrá ejercer su derecho al voto.

"Dicen que puede ser un fallo del funcionario que me dio de alta en su día", explica Francisco, insatisfecho con las explicaciones y "frustrado" por no poder votar.

"Pienso que se podría poner alguna forma de votar por internet o alguna aplicación en tu móvil, a través de la página web del gobierno", añade este español residente en EE.UU., poniendo de relieve un curioso aspecto de este procedimiento administrativo, y es que en todo el proceso solo se puede realizar un paso telemáticamente: rogar el voto. Sin embargo, algunos errores en la web o la propia necesidad de obtener certificados electrónicos hacen que en pleno 2019 el voto exterior sea prácticamente analógico.

Un decisión de las autoridades españolas.

La crisis económica desatada a finales de la primera década del siglo XXI provocó un éxodo de ciudadanos españoles hacia el exterior. En medio de ese proceso, se cambió institucionalmente la forma de votar desde el extranjero y se convirtió en un laberinto kafkiano que ha frustrado en la práctica cientos de miles de votos.

Fueron los dos principales partidos, PP y PSOE –junto a otras formaciones nacionalistas–, los que apoyaron la implantación del voto rogado, con el objetivo declarado de eliminar casos de fraude en el censo.

Maria Garrote, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid, explica que "el voto de los españoles que residía en el extranjero era un voto que estaba rodeado de circunstancias que podían ser fraudulentas, porque no había garantías de que el que emitía el voto era efectivamente la persona a la que se dirigía la documentación electoral".

Por su parte, la experta en relaciones internacionales Irene Alonso califica de "disparate democrático" la obligación de "solicitar un derecho" que "pertenece a todos los españoles", vivan fuera o no, razón por la cual "no deberían tener que pedirlo o que rogarlo". 

Los políticos se dirigen al votante exterior

Si los dos millones de españoles residentes en el exterior formaran parte de una misma circunscripción electoral, el tamaño de ésta haría que su voto fuera equivalente al de las regiones de Murcia y Aragón, o lo que es lo mismo: 23 asientos en el Congreso de los Diputados. Por eso, los políticos se acuerdan, especialmente en estas fechas, de quienes viven fuera.

Pablo Iglesias, líder de Unidos Podemos, señala habitualmente en sus mítines "la vergüenza de que haya millares de compatriotas fuera de este país a los que se les niega el derecho al voto".

Por su parte, el candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, se dirige a los españoles residentes en exterior, para recordarles que "el próximo 28 de abril nos jugamos el futuro de este país". "Vosotros también sois parte de esa gran familia", les dice.

Desde el PP, Pablo Casado les pide que, aunque lleven décadas viviendo fuera, sigan "pensando" en España y sean "partícipes" en estas elecciones.

La Constitución española reconoce el derecho a participar en las elecciones generales a todos los ciudadanos mayores de edad y censados. Sin embargo, de las palabras a los hechos, en este caso, hay toda una odisea administrativa para los ciudadanos españoles que viven en el extranjero.

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