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Juicio contra Cristina Kirchner en pleno año electoral: 4 puntos para entender una guerra de símbolos

Publicado: 21 may 2019 11:14 GMT | Última actualización: 22 may 2019 09:30 GMT

¿De qué se trata la causa y qué posibles interpretaciones políticas hay del momento que vive el país sudamericano?

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Este martes –en los tribunales federales de Comodoro Py– empieza uno de los juicios que tiene como acusada a Cristina Fernández de Kirchner. Unos festejan porque "llega al banquillo la jefa de los que se robaron todo". Otros denuncian persecución política con la complicidad de parte del poder judicial y en sintonía con el 'lawfare' regional. A eso se le suma el calendario electoral: este sábado (con el anuncio de que será candidata a vice) la expresidenta movió el tablero político del país. La causa, la Corte y cacerolas, la foto y las elecciones: con ustedes, cuatro puntos clave para entender el clima del ágora argentino.

1. La causa

Se la conoce como "vialidad". Es una causa en la que se acusa a Cristina Fernández de Kirchner de ser la líder de una 'asociación ilícita' formada por funcionarios públicos para direccionar la adjudicación de obras públicas a favor de 'empresarios y amigos' (puntualmente el Grupo Austral, del empresario Lázaro Báez) y recibir 'retornos' (esto es parte de otra causa). Se investigan 51 contratos de obras viales, que son las que se asignaron al grupo empresario del total de 83 que se gestionaron desde Santa Cruz (la provincia de la que surgió Néstor Kirchner) entre 2003 y 2015.

Interviene el Tribunal Oral en lo Criminal Federal número 2 de la Capital, acusan el Ministerio Público Fiscal, la Oficina Anticorrupción y la Unidad de Información Financiera. Hay 13 imputados, van a declarar unos 160 testigos, el expediente tiene 60 cuerpos de 200 páginas cada uno y cuentan con 150 cajas con documentación. En las últimas horas, el fiscal pidió incluir como prueba la Causa de los Cuadernos.

El empresario Lázaro Baez y su hijo en los tribunales de Comodoro Py, Buenos Aires, Argentina, 20 de octubre de 2018. / Eitan Abramovich / AFP

El supuesto procedimiento –según el requerimiento de elevación a juicio de la Fiscalía– se basaba en cuatro pilares: insertar al empresario en cuestión en el negocio de la construcción vial, exportar la estructura provincial a nivel nacional, concentrar ese tipo de obra pública en Santa Cruz, direccionar la adjudicación y pagarla de más.

Desde 2017 la expresidenta tiene fueros por su cargo electivo de senadora, lo que implica que el juicio puede suceder pero sin prisión preventiva. Es necesaria su presencia en el recinto al principio porque se precisa que estén todos los implicados al momento de leer las acusaciones. Aunque se esperaba que el juicio empezara el 26 de febrero, un problema de salud de uno de los jueces obligó a postergarlo. En el medio, hubo unos cuantos recursos que podrían derivar en pedidos de nulidad. Cuando la Corte Suprema mínimamente se movió, se generó un mini escándalo.

2. La Corte y las cacerolas

La defensa de Cristina Fernández de Kirchner presentó nueve recursos de queja entre los que figuran cuestiones de competencia, insuficiencia en las medidas de prueba que se tomaron además de que el resultado de las que sí se peritan todavía no está listo. A una semana del inicio del juicio, la Corte Suprema pidió el expediente para evaluar si hace o no lugar a los recursos.

El movimiento generó pánico: durante algunas horas se creyó que eso demoraría el inicio del juicio. ¿Cómo iban a poder leer todos esos papeles en tan sólo una semana? Hubo, incluso, un intento de caceroleo.

La presión (algunos opinan que del Gobierno; ellos desmienten y dicen que fue 'social' y 'espontánea') hizo que la Corte saliera a aclarar que nada de todo esto retrasaba el juicio, que lo fotocopiarían y devolverían a tiempo. Así lo hicieron. Hubo periodistas transmitiendo en vivo la travesía de un carrito con una pila de papeles y carpetas amarillas y amarillentas. "Imágenes exclusivas", titulaban.

Para algunos, el juicio no debería empezar sin que la Corte tome una decisión respecto de si las quejas tienen o no lugar. Otros dicen que este tipo de recurso la Corte suele revisarlos al final. En la práctica, ese punto queda pendiente y podrá ser fuente de novedad en cualquier momento.

Durante esos contados minutos que duró el desconcierto, se especuló con que la Corte ya estaba cambiando sus decisiones porque flotaba en el aire la posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner volviera a ser presidenta. Eso fue unos días antes (un capítulo antes) de que se conociera (alerta 'spoiler') la sorpresiva fórmula que conformaría la senadora.

3. La foto

"Le dije que vaya divina para las fotos", comentó a los diferentes medios uno de los abogados (en otros de los 10 procesamientos) de la expresidenta, Gregorio Dalbón. Así resumió en pocas palabras lo que muchos creen: que los tiempos judiciales contra la exmandataria son más políticos que técnicos.

Carlos Beraldi, el abogado que la representa en esta causa, declaró: "Si queremos en un juicio averiguar la verdad, hagámoslo con un elemento central, las pruebas. Todas las demás especulaciones políticas pongámoslas en otra área. Si lo que quieren es la foto de Cristina para jugarla en el proceso electoral, me parece que la Justicia no se tiene que prestar".

Hay tres puntos que desde el kirchnerismo denuncian respecto de este juicio.

El primero tiene que ver con los testigos. Denuncian que entre los principales estarían Leonardo Fariña (mediático y 'arrepentido'), Daniel Santoro (periodista), Paula Oliveto (diputada) y Laura Alonso (titular de la Oficina Anticorrupción): todos implicados en un reciente escándalo de espías.

Sobre Fariña pesa una denuncia más específica: una abogada dice que su testimonio siguió un guión pautado y asegura que el hombre no sabía nada de todo lo que supuestamente relata vinculado a obra pública.

El segundo es que –aunque el proceso lo inició una denuncia Javier Iguacel, entonces titular de Vialidad del macrismo– en la causa no se tomó en cuenta la auditoría que llevó adelante la propia Dirección de Vialidad Nacional y que concluyó que no hubo sobreprecios (aunque sí concentración de adjudicaciones y menor tiempo de demora en la paga a ese Grupo respecto del promedio)

Y por último, uno de los temas que trata la expresidenta en su libro 'Sinceramente' –cuya presentación, a principios de este mes, fue un verdadero hecho político–: "Cuando se produjo la denuncia selectiva de Iguacel en materia de obra pública, solicité institucional y judicialmente una auditoría integral sobre toda la obra pública adjudicada entre 2003 y 2015. No lo hice sólo una vez, sino en reiteradas oportunidades (...) Siempre se han negado buscando evitar que la falsedad de sus imputaciones quede al descubierto", escribió.

Además, aclaró la senadora, "se trata de licitaciones de obras públicas viales realizadas por un órgano provincial que depende del ministerio de economía y de la gobernación de la provincia". 

Volviendo a la foto, vale recordar que entre los 13 imputados también están Lázaro Báez (empresario), José López (exfuncionario y famoso por los bolsos con dinero en el convento) y el exministro de Planificación Julio de Vido, preso por otra causa. Las imágenes de la detención de cada uno de ellos (así como también la del exvicepresidente Amado Boudou, del dirigente Luis D'Elía o del exsecretario de Legal y Técnica Carlos Zannini, entre otros) fueron filtradas a la prensa.

Pero si es cierto que para pelear se precisan dos, también es verdad que para tener la foto de una candidata a presidenta acusada hacen falta –perdón por la obviedad– dos cosas: que esté acusada y que sea candidata a presidenta.

4. Las elecciones

Faltaba un mes para el cierre de listas, tres para las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias y cinco para las presidenciales cuando se develó una de las grandes incógnitas de este año electoral: si Cristina Fernández de Kirchner sería o no candidata.

Cristina Fernández de Kirchner (entonces presidenta) y Alberto Fernández (entonces Jefe de Gabinete) en marzo de 2008. / Marcos Brindicci / Reuters

De manera sorpresiva, la senadora posteó un video de 12 minutos en sus redes titulado "reflexiones de mayo y decisiones". Casi llegando al minuto 2 aparecía el anuncio: será precandidata a vicepresidenta en una fórmula que encabeza uno de sus exjefes de Gabinete y crítico, Alberto Fernández.

El anuncio forzó al amplio espectro político a tomar decisiones. Algunos bajaron su candidatura (Felipe Solá y Agustín Rossi) y apoyaron la fórmula. Otros confirmaron que siguen en carrera (es el caso de Roberto Lavagna). Los hay quienes mantienen su postulación pero también sus dudas (Sergio Massa). Y todavía es una incógnita cuál será la nueva estrategia de la fuerza que actualmente gobierna.

Lo cierto es que el proceso irá en paralelo a la campaña: ni las mejores predicciones indican que pueda llegar a terminar antes de las elecciones. Argentina es una sociedad que atraviesa una profunda crisis económica, que está políticamente polarizada y que en muchos casos decide su voto por la negativa. Eso explica una de las frases que decía el ahora precandidato a presidente, Alberto Fernández: "Con Cristina no alcanza, pero sin ella no se puede". Su centralidad política (entre amantes y odiantes) explica el revuelo en torno al inicio del juicio.

Julia Muriel Dominzain

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