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Un estudio detecta cambios cerebrales inusuales en el personal de la Embajada de EE.UU. en Cuba tras los supuestos 'ataques sónicos'

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Investigadores encontraron diferencias "bastante sorprendentes" entre los cerebros de los diplomáticos y los voluntarios sanos. Sin embargo, expertos apuntan que los hallazgos del estudio no son concluyentes.

Los escaneos cerebrales al personal de la Embajada de EE.UU. que se enfermaron mientras prestaban servicios en Cuba han detectado posibles anomalías que pueden estar relacionadas con sus síntomas, según un nuevo estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA). Se trata del intento más reciente de resolver el misterio que la Administración Trump caracterizó como un "ataque sónico".

Investigadores de la Universidad de Pensilvania, que realizaron el estudio, encontraron diferencias "bastante sorprendentes" entre los cerebros de los diplomáticos y los voluntarios sanos en un grupo de control, comentó a Reuters su autor principal Ragini Verma.

En ese sentido, los exámenes encontraron que los empleados de la Embajada, en promedio, tenían volúmenes más bajos de materia blanca, el tejido formado por haces de nervios que envían mensajes alrededor del cerebro. También mostraron diferencias microestructurales y otros cambios que podrían afectar el procesamiento auditivo y visoespacial.

Sin embargo, el propio equipo médico que realizó los exámenes dijo que los hallazgos no eran concluyentes: no coinciden con lo que normalmente se ve en las lesiones cerebrales. De esta manera, no está claro si los patrones cerebrales se traducen directamente en problemas de salud significativos.

"La paranoia de la Guerra Fría"

Mitchell Joseph Valdés Sosa, jefe del Centro de Neurociencia de Cuba que ha estado investigando los reclamos de EE.UU. respecto a los presuntos ataques acústicos, aseguró a NBC que la metodología del estudio contenía importantes "motivos de preocupación". Entre ellos mencionó la composición del grupo de control y las afirmaciones sobre los cambios cerebrales que, según él, podrían haber resultado de "muchos factores, incluidos los estados psicológicos".

"El aspecto más preocupante es el intento de vincular estos hallazgos con un 'fenómeno direccional' no especificado'', señaló Valdés Sosa. "La investigación en esta área ha sido encubierta en secreto y conducida por la paranoia de la Guerra Fría", agregó.

Por su parte, la Habana ha rechazado el nuevo informe de la universidad estadounidense sobre los supuestos ataques acústicos a los diplomáticos norteamericanos. "Cuba solicita una vez más al Gobierno de Estados Unidos que cese en el uso y que ponga fin al uso del término 'ataque', que no ha tenido sustento antes y que no tiene sustento ahora", declaró Johana Tablada, subdirectora general de la Dirección de EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

¿Ataques sónicos, grillos o histeria colectiva?

A finales de 2016, varios empleados de la Embajada de EE.UU. en La Habana comenzaron a quejarse de extraños sonidos que escuchaban en sus casas y les provocaban dolores de cabeza, pérdidas de audición, zumbidos en los oídos, trastornos del sueño, problemas de memoria, equilibrio y mareos.  

A causa de ello, Washington ordenó una reducción del personal de su misión diplomática en más de un 50 % y acusó a las autoridades cubanas de realizar 'ataques sónicos'. Sin embargo, esta afirmación ha sido cuestionada repetidamente mientras los expertos señalan que nadie ha logrado crear semejante tipo de armas.

Mientras que las autoridades cubanas rechazaron cualquier acusación en su contra, un estudio reveló que no habría mano criminal detrás de esos presuntos 'ataques sónicos'. Tras analizar los audios de los misteriosos ruidos que precedieron las quejas de los diplomáticos estadounidenses, expertos concluyeron que estos coinciden con los cantos de un grillo caribeño de la especie Anurogryllus celerinictus.

Sin embargo, muchos investigadores enfatizaron que el sonido del insecto por sí solo no puede causar tales síntomas. Por ello, algunos especialistas apuntan a la posibilidad de que los diplomáticos de EE.UU. en Cuba sufrieron un episodio de histeria colectiva.  

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