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Brasil acoge la Cumbre del Mercosur entre cambios de gobierno y tensiones entre los socios

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En la agenda estará ratificar el histórico acuerdo alcanzado con la Unión Europea para que sea tratado cuanto antes por los parlamentos de cada país miembro.

Este jueves, en la localidad brasileña de Bento Gonçalvez, Rio Grande do Sul, se realizará la 55º cumbre presidencial de los países del Mercado Común del Sur (Mercosur), bajo un clima de disputa por las estratégias comerciales del bloque, y previo a cambios de gobierno en dos de los cuatro países que lo componen de manera plena: Argentina y Uruguay. 

El mandatario anfitrión, Jair Bolsonaro, buscará avanzar en su intención de reducir casi a la mitad el Arancel Externo Común (AEC), hoy en un 12 % promedio y con tope de 35 %, lo que abriría las puertas a mercaderías provenientes de naciones extra zona comercial. Desde la creación del Mercosur, en 1991, el AEC ha sido establecido con la intención de poner un impuesto acorde a cada producto que ingresa al grupo regional —según el rubro—, a fin de proteger la industria local de cada integrante. 

La estrategia aperturista de Bolsonaro quedó al descubierto desde el momento en que decidió adelantar la cumbre, pautada para mediados de diciembre, al 5 del mismo mes. Esto se debe a que, con el cambio de fecha, será el todavía presidente Mauricio Macri, de gran afinidad política con el ultraderechista y quien irá en representación de Argentina a solo cinco días de dejar el cargo, en vez del mandatario electo Alberto Fernández, cuya postura es claramente más proteccionista.  

Para Javier Echaide, doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y especialista en derecho internacional, adelantar la fecha no es una cuestión casual, porque esto "le da un marco favorable, de apertura, a las negociaciones que ha iniciado el Mercosur con otros bloques y países para flexibilizar el intercambio comercial".  

El Gobierno saliente, de buena relación con Brasilia, ya ha declarado, a través de su canciller, Jorge Faurie, que el AEC actual es "alto", por lo que avalaría una rebaja en aras de una mejor "competitividad". Sin embargo, sabe que no sería prudente hacerlo a horas de culminar Macri su mandato. Posiblemente apoye la idea de hacerlo de manera gradual.

También lo harían Uruguay, representado por la vicepresidenta Lucía Topolansky y un asesor del reciente ganador de las elecciones nacionales, Luis Lacalle Pou, y Paraguay, cuyo primer mandatario, Mario Abdo Benítez, recibirá la presidencia pro témpore del Mercosur de manos de Brasil. Habrá que ver si, con este panorama, los miembros fundadores del eje comercial suramericano logran consensuar un primer paso para la reducción del arancel. De otra manera, Bolsonaro podría adoptar decisiones comerciales de manera solitaria, tensionando aún más las relaciones entre los países del bloque. 

El especialista Echaide no cree que en la sesión pueda avanzarse respecto a la reducción del arancel externo, no solo por las dificultades que presenta el bloque en este contexto, sino además por las presiones de los sectores industriales de Brasil, que rechazan la medida.  

Otro tema central a abordar para los mandatarios de Argentina y Brasil será la decisión del Gobierno de EE.UU. de restablecer los aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de esos países del Cono Sur. Se espera que Buenos Aires y Brasilia adopten una respuesta conjunta para llegar con más fuerza a la Casa Blanca, aunque no parece que el presidente Donald Trump esté dispuesto a reconsiderar la medida.     

Brasil y la amenaza de una salida del Mercosur

"El Mercosur no es prioridad para Brasil", dijo en octubre pasado el ministro de Economía del Palacio de Planalto, Paulo Guedes, quien consideró que el bloque funciona como una "prisión cognitiva", porque impide comerciar unilateralmente con otras regiones. Guedes dio así más indicios de que la nación más fuerte de la zona busca abrirse paso hacia otros destinos en un mercado internacional complejo, sea esta decisión acompañada o no por los países vecinos. 

A principios de noviembre, Bolsonaro autorizó la importación de un cupo de 750.000 toneladas de trigo, libres de arancel, de origen estadounidense. Con esta decisión, Brasil incumplió el acuerdo del Mercosur, que impone una tasa del 10 % para ese cereal si es adquirido fuera del bloque. Incluso, el presidente brasileño dijo recientemente que podría pedir una ampliación de ese cupo a Washington, para negociar con Trump un posible retroceso a la medida que restaura los aranceles al acero y el aluminio.   

Otro punto que hace peligrar la relación de Brasil con el Mercosur es el ríspido cruce verbal que han mantenido hasta ahora Bolsonaro y el futuro presidente de Argentina, Alberto Fernández. Aunque recientemente, el líder derechista manifestó que mantendrá una vinculación "pragmática" con Buenos Aires, a fin de dar continuidad al intercambio comercial entre ambos países. 

Desde antes de los comicios en el país austral, el ministro Guedes había amenazado con dejar el bloque de intercambio si ganaba la oposición, debido a que esto podía poner en riesgo la flexibilización comercial. Esta dura posición fue avalada públicamente por el jefe de Estado brasileño. No obstante, Echaide tampoco ve viable una posible salida de Brasil, más allá de las amenazas y las futuras relaciones bilaterales, que se vislumbran complicadas.  

Acuerdo con la Unión Europea

El histórico acuerdo de libre comercio alcanzado en junio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) entra en una etapa de definiciones. Será uno de los temas de la agenda en la cumbre ratificar el convenio para que sea tratado cuanto antes por los parlamentos de cada país miembro. 

Si bien cuenta con el aval de los cuatro presidentes actuales, el argentino Fernández ha puesto reparos respecto a las asimetrías comerciales entre Sudamérica y Europa, pero no estará presente en la cumbre.

Sí habrá una misión diplomática de la UE en Bento Gonçalvez, para seguir de cerca los movimientos respecto al futuro del acuerdo. 

Para el especialista en derecho internacional consultado por RT, el acuerdo entre el Mercosur y la UE "trae ganadores y perdedores dentro de ambos bloques", por lo que se manifestarán "contradicciones que complicarán la entrada en vigor de este convenio". 

Jeanine Áñez y una invitación polémica 

El Gobierno de Brasil decidió invitar a este cónclave a la autoproclamada presidenta provisional de Bolivia (Estado asociado), Jeanine Áñez, a pesar de que aún no ha sido reconocida por Argentina y Uruguay. 

Brasil, que además de ser anfitrión mantiene aún la presidencia pro témpore del Mercosur, avaló a la exsenadora opositora Áñez como presidenta legítima de Bolivia, posición que también adoptó Paraguay.

"Argentina ha jugado un papel bastante ambivalente. Es decir, no ha definido la situación en Bolivia como un golpe de Estado, pero se maneja bajo una teoría de consumación de los hechos, es decir, asume que es Áñez la que encabeza el Gobierno boliviano hasta la realización de nuevas elecciones. No ha sido así para la presidencia de Uruguay, que ha condenado lo ocurrido definiéndolo como una interrupción de la institucionalidad democrática", explica Echaide. No obstante, el abogado no ve posible que este jueves haya declaraciones individuales en este sentido.   

Áñez se autoproclamó primera mandataria de Bolivia el pasado 12 de noviembre, dos días después del golpe de Estado que forzó a la renuncia a Evo Morales, ante presiones de las Fuerzas Armadas, y en medio de violentas protestas sociales acaecidas tras las denuncias de fraude en las elecciones del 20 de octubre, que finalmente fueron anuladas.

Emmanuel Gentile

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