El Gobierno de Reino Unido debe seguir adelante y demostrar que la política es una fuerza del bien, afirmó este lunes el primer ministro británico Keir Starmer, luego de que dos de sus asesores dimitieran tras el escándalo vinculado al notorio pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein.
"Debemos demostrar que la política puede ser una fuerza para el bien. Yo creo que puede serlo. Creo que lo es. Seguiremos adelante desde aquí. Avanzamos con confianza mientras continuamos cambiando el país", dijo el mandatario a su personal, según recogen medios.
El director de comunicaciones de Starmer, Tim Allan renunció a su cargo este lunes "para permitir que se forme un nuevo equipo en el № 10 [de Downing Street, sede de la oficina del primer ministro]".
La dimisión tiene lugar un día después de que el jefe del Gabinete de Starmer, Morgan McSweeney, dimitiera por su papel en el nombramiento como embajador del Reino Unido en Washington de Peter Mandelson, quien figura en los archivos del fallecido delincuente sexual.
McSweeney presentó su renuncia asumiendo la "plena responsabilidad" por haber aconsejado al primer ministro que designara a Mandelson como embajador, pese a los conocidos vínculos que mantenía con Epstein.
Por su parte, Mandelson, destituido en septiembre pasado, se dio de baja en el Partido Laborista hace una semana tras las nuevas revelaciones sobre su amistad con Epstein. "No deseo causar más vergüenza al Partido Laborista y, por lo tanto, renuncio a mi afiliación al partido", expresó en una carta.
Según una investigación iniciada, Mandelson está señalado por filtrar a Epstein correos electrónicos de Downing Street sobre propuestas de política fiscal en 2009, mientras era miembro del Gabinete del ex primer ministro Gordon Brown.
Los documentos divulgados también revelaron que el financiero había transferido 75.000 dólares al exembajador. Asimismo, se incluyen mensajes de 2009 en los que Mandelson, entonces ministro de Negocios, aseguraba a Epstein que estaba esforzándose por cambiar la política gubernamental sobre los bonos de los banqueros, tal como le había solicitado el financiero.
Mientras tanto, los adversarios de Starmer e incluso miembros de su partido subrayan que el caso Epstein deja en el aire el futuro del propio primer ministro.
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