Orbán no permitirá que Hungría sea "un peón sacrificado en la guerra de otro"

El primer ministro húngaro prometió preservar su país como "un oasis de seguridad y calma" al referirse al conflicto ucraniano.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, vinculó la histórica lucha por la independencia de su país con las actuales tensiones externas durante el discurso que pronunció el domingo con motivo del 174.º aniversario de la Revolución Húngara y la Guerra de Independencia de 1848-1849.

En ese contexto, el jefe del Gobierno hizo énfasis en la crisis ucraniana, asegurando que no permitirá que Hungría sea arrastrada al conflicto. "Nuestro interés es evitar ser un peón sacrificado en la guerra de otro. En esta guerra no tenemos nada que ganar y todo que perder. [...] Por lo tanto, no enviaremos soldados ni armas a las zonas de combate", afirmó. 

Asimismo, enfatizó que el objetivo más importante en un mundo tan turbulento es preservar a Hungría como "un oasis de seguridad y calma". "Es hora de que tanto Kiev como Bruselas comprendan que nuestros hijos no morirán por Ucrania, sino que vivirán por Hungría", agregó, recoge Hungary Today.

El primer ministro también criticó duramente los intentos de presionar a Budapest en materia energética y política. Dirigiéndose directamente a Ucrania, declaró: "Este es el Estado húngaro, con mil años de historia, ¿y creen que pueden intimidarnos con un bloqueo petrolero y amenazas contra nuestros líderes?". Añadió que Hungría es una nación amante de la paz, pero defenderá sus intereses.

El mismo domingo en la capital húngara se concentró en la Marcha por la Paz una multitud que salió a las calles con el fin de enviar a Bruselas y al líder del régimen ucraniano, Vladímir Zelenski, el mensaje de que Hungría no cederá ante "ninguna presión", y que no será "una colonia ucraniana".