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¿Lozoya a la cárcel? Fin a la impunidad política en Pemex

Publicado: 31 may 2019 17:56 GMT

Emilio Lozoya Austin representa bien a esa clase política y financiera privilegiada que por décadas estuvo presente en los gobiernos de México. Hijo del Secretario (Ministro) de Energía del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, Lozoya se educó en Harvard para después trabajar en el Banco de México, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Foro Económico Mundial y en fondos de inversión privados. El ser políglota y haber viajado por todo el mundo le valieron para ser nombrado en 2012 coordinador de vinculación internacional durante la campaña de Enrique Peña Nieto y luego, en el equipo de transición, vicecoordinador de Asuntos Internacionales. Es aquí donde establece relación con Marcelo Odebrecht, dueño de la polémica constructora brasileña que lleva su nombre. De acuerdo a directivos de Odebrecht y su filial Braskem, hubo un "acompañamiento" total de la campaña de Peña Nieto a la que habrían aportado, supuestamente, 4 millones de dólares, a través de Lozoya Austin.

En su momento se dijo que, por sus características, Peña Nieto le había ofrecido a Lozoya la Cancillería, pero este habría solicitado la Dirección General de Pemex, puesto que finalmente le fue asignado. Con una actuación frívola y displicente, endeudó cada vez más a la petrolera mexicana, al punto de ponerla al borde de la quiebra, a la vez que aumentaban los rumores de una corrupción continental en los más altos niveles políticos en la que estaba involucrada la empresa Odebrecht. Lozoya fue destituido en febrero de 2016 pero ya la bola de nieve había empezado a rodar y al no ser un caso nacional, sino internacional, la posibilidad de frenarlo era mucho más complicada.

En diciembre de 2016, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América informó a la comunidad internacional el alcance de entramados de actos de corrupción encabezados por Odebrecht. En esa trama, Luis Meneses Weyll, exdirector de Odebrecht en México, declaró ante las autoridades brasileñas que entregó sobornos por 10,5 millones de dólares a Emilio Lozoya a cambio de contratos. En el periodo que Lozoya fue director, Odebrecht y sus filiales recibieron contratos por alrededor de 1000 millones de dólares, muchos con sobrecostos de hasta el 300 por ciento.

Los escándalos internacionales de Odebrecht han cobrado factura a presidentes y expresidentes, a ministros de casi toda Latinoamérica y, aunque parecía cuestión de tiempo, la excepción seguían siendo México y Venezuela. Pero poco a poco se fue cerrando el cerco sobre Lozoya. La semana pasada, la Secretaría de Función Pública (SFP) lo inhabilitó por irregularidades para trabajar en la administración pública por los siguientes diez años. Aunque la SFP había hecho lo que le correspondía en su área de responsabilidad, la resolución le supo poco a la opinión pública, consciente de que la corrupción solo terminará cuando se acabe con la impunidad. Esta impunidad histórica y la soberbia de Lozoya hicieron que su reacción inmediata fuera buscar la nulidad de la sentencia legalmente, sabedor que los jueces en México son bastante corruptos. Pero esta era apenas la primera llamada de lo que se ha sucedido en días posteriores.

El pasado lunes la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda le congeló cuentas bancarias a Lozoya y a la empresa Altos Hornos de México (AHMSA), de Alonso Ancira, tras identificar en el sistema financiero nacional e internacional múltiples operaciones con recursos que presuntamente no proceden de actividades lícitas.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.
"En México no terminará la corrupción hasta que no se acabe con la impunidad de los políticos y empresarios que hicieron negocios ilícitos al amparo del poder". Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University.

¿Qué tiene que ver AHMSA con Lozoya y Odebrecht? A finales del sexenio pasado hubo varias investigaciones periodísticas que daban cuenta de fraudes en Pemex en la compra de compañías de fertilizantes, como Fertinal de Fabio Covarrubias y Agro Nitrogenados de Alonso Ancira, que estaban en la bancarrota y se compraron muy por encima de su valor. Estas empresas que eran públicas fueron vendidas muy por debajo de su valor durante el gobierno de Salinas de Gortari en 1992. Para 1999-2001 ambas empresas no producían prácticamente nada, eran los puros fierros, como suelen decir los ingenieros. En 2014 Agro Nitrogenados estaba parada, en desuso y no valía más de 50 millones de dólares y eso si vendía por kilo al fierro viejo. Aun así el Pemex de Lozoya decidió pagar casi 500 millones de dólares por ella a sus dueños y amigos que incluía el saneamiento de la compañía. Cuatro años después Agro Nitrogenados seguía sin producir nada y se confirmaba el enorme fraude y la colusión entre los empresarios y los funcionarios de Pemex.

Un mes después de la venta de AHMSA, esta transfirió casi 4 millones de dólares a las cuentas de Grangemouth Trading Company, firma offshore de la constructora Odebrecht. Según una investigación de Quinto Elemento Lab, de las cuentas de Grangemouth salieron cinco millones de dólares transferidos a Zecapan SA, la offshore en donde se depositaban los sobornos dirigidos a Emilio Lozoya Austin, según los testimonios ante la justicia brasileña de tres exejecutivos de Odebrecht. Grangemouth no existía en realidad, era la fachada que servía como intermediaria para realizar las transferencias de "pagos indebidos" por millones de dólares a la élite política de los países en los que la empresa brasileña tenía operaciones, según confesó ante los fiscales brasileños Olivio Rodrigues.

Debido al fraude Agro Nitrogenados, esta semana fue detenido en España Alonso Ancira y está en trámites de extradición, mientras que Emilio Lozoya ha sido acusado por la Fiscalía General de la República (FGR) por los delitos de cohecho, defraudación fiscal y lavado de dinero, y se ha girado orden de aprehensión mientras es buscado a nivel internacional por la Interpol. Parece ser cuestión de días para que Lozoya, miembro de la aristocracia política por tres generaciones, pise la cárcel.

Es de aplaudir que el gobierno actual, a través de las acciones coordinadas de la Secretaría de la Función Pública, la Unidad de Inteligencia Financiera y la Fiscalía General hayan acorralando a Lozoya y a sus abogados, cada uno en el área de su responsabilidad. En cinco meses lograron lo que al gobierno de Peña Nieto no le interesó o encubrió por cinco años al menos. Tan seguro se sentía Lozoya en el pasado que llegó a declarar en 2017 que "con mucha humildad tengo recursos y tiempo para romperles la madre", cuando era investigado aquel momento Santiago Nieto por delitos electorales. En ese momento, Nieto fue cesado y Lozoya parecía intocable. Hoy, dos años después, todo ha cambiado para ambos personajes.

La inminente detención del exdirector de Pemex promete ser apenas el inicio de otros procesos, sobre todo los que tienen relación con Odebrecht y que se vinculan con los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón. Hay que seguir el hilo de esta madeja hasta el final porque en México no terminará la corrupción hasta que no se acabe con la impunidad de los políticos y empresarios que hicieron negocios ilícitos al amparo del poder.

@BuenrostrJavier

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