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La intromisión militar de EE.UU. cambia el escenario del diferendo entre Venezuela y Guyana: ¿qué puede pasar?

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La intromisión militar de EE.UU. cambia el escenario del diferendo entre Venezuela y Guyana: ¿qué puede pasar?

El diferendo que enfrenta legalmente a Venezuela y Guyana por el territorio Esequibo data de la colonia y se ha mantenido más bien congelado, salvo en contadas oportunidades. Pero se ha disparado "repentinamente" y no es por casualidad.

En 2015, la Exxon Mobil descubrió petróleo en la zona, hallazgo que se fue confirmando en varios proyectos de exploración hasta llegar a considerarse de las zonas con yacimientos de los más grandes del mundo, a pesar que los trabajos allí todavía comienzan a desarrollarse. La empresa ha dicho públicamente que financia los gastos judiciales de Guyana en la controversia legal.

En diciembre de 2016, el entonces presidente electo Donald Trump anunció que su secretario de Estado sería Rex Tillerson, director ejecutivo por 10 años de la compañía petrolera estadounidense. El funcionario privilegió en su agenda el tema de Venezuela, y con ello el del conflicto con Guyana, haciendo varias giras por la región para alinear a varios países en un movimiento de agudización de las tensiones, con la creación del grupo de Lima y el desarrollo de una política agresiva desde prácticamente todas las fronteras, incluyendo las de Brasil y Colombia.

En 2018, la Exxon movilizó buques de estudio sísmicos a la región, por lo que varias veces hubo altercados con la marina venezolana, y al año siguiente comenzó la explotación en el yacimiento llamado Liza, a razón de 110.000 barriles diarios. La empresa continuó su exploración y avanzó en la extracción.

A finales del año pasado, la compañía anunció que invertiría 9.000 millones de dólares en la zona y, el 18 de diciembre, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se declaró competente para dirimir el conflicto legal entre ambos países, algo que Venezuela rechaza de plano debido a la politización que conlleva la incursión interesada de la corte.

Esta situación disparó las tensiones en la zona desde finales de 2020, y se han agudizado este mes debido a la influencia de EE.UU. El pasado 9 de enero, Washington firmó un acuerdo de cooperación militar con Guyana, y el día 11, el jefe del Comando Sur, Craig S. Faller, hizo una visita que marcó el inicio de los ejercicios militares conjuntos entre ambos países.

Una avanzada sorprendente que se desplegó con el lógico reclamo y la denuncia constante del gobierno de Venezuela. 

Mientras tanto, en Venezuela

La diferencia económica y militar entre Venezuela y la excolonia británica impedía que la diatriba se viera 'equilibrada'.

Por ese motivo, los gobiernos venezolanos de distinto signo habían preferido jugar cartas legales que se prolongaran de manera indefinida, como el Acuerdo de Ginebra de 1966, sin tomar la iniciativa política en el reclamo. Guyana tenía —y mantiene— el control efectivo del territorio, pero no ha habido una decisión definitiva respecto a esa zona en reclamación.

Luego del hallazgo petrolero, el conflicto se redimensionó.

Con la autojuramentación del exdiputado Juan Guaidó como presidente interino, en 2019, y el apoyo que recibió de más de 50 países, incluyendo Reino Unido, que apadrina a Guyana (su antigua excolonia), se acentuaron las intenciones de resolver de manera rápida el diferendo a favor de Georgetown.

Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Con la autojuramentación del exdiputado Juan Guaidó como Presidente interino, en 2019, y el apoyo que recibió de más de 50 países, incluyendo Reino Unido, que apadrina a Guyana (su antigua excolonia), se acentuaron las intenciones de resolver de manera rápida el diferendo a favor de Georgetown.

La oposición venezolana mantiene una posición ambigua sobre el diferendo y la jefatura del movimiento de Guaidó en el exilio reconoce a la Corte Internacional de Justicia, que abiertamente está jugando a favor de las potencias.

Venezuela sufre un momento de debilidad por la crisis económica y el bloqueo financiero y petrolero al que ha sido sometido por el departamento de Tesoro de EE.UU., y ese punto está siendo aprovechado por los gobiernos de Reino Unido, EE.UU., Guyana y la empresa Exxon Mobil, para asestar un golpe definitivo que les permita apropiarse del territorio en disputa.

Algunos analistas proyectan que en 5 años, Guyana —que tiene actualmente una población de 800.000 habitantes—, pueda superar a Venezuela en su producción petrolera y convertirse en el segundo país del mundo con mayor ingreso per cápita. 

Todo ello ha llevado a Guyana y sus potentes aliados a desconocer el Acuerdo de Ginebra de 1966, que se firmó entre Venezuela y Reino Unido tres meses antes de la independencia de la excolonia, y que luego contó con la rúbrica de Georgetown para mantener abiertos los canales de diálogo diplomático.

Los poderes fácticos avanzan en su proyecto petrolero y aun no se sabe cómo reaccionará Venezuela, que se ha mantenido en el ámbito diplomático. Sin embargo, Caracas ha comenzado a ejercer su reclamo en la zona con una mayor presencia de custodia y activando un discurso político nacionalista en torno a la demanda de propiedad sobre el territorio Esequibo. 

Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Los poderes fácticos avanzan en su proyecto petrolero y aun no se sabe cómo reaccionará Venezuela, que se ha mantenido en el ámbito diplomático. Sin embargo, Caracas ha comenzado a ejercer su reclamo en la zona con una mayor presencia de custodia y activando un discurso político nacionalista.

¿Hasta donde pueden llegar ambas partes?

¿Es posible una guerra?

El fracaso del interinato de Juan Guaidó hace posible que la diatriba se concentre, sobre todo, en torno a la disputa con Guyana, debido a obvios intereses que han surgido y a la imposibilidad real de derribar al gobierno del presidente Maduro

El intento definitivo de tomar posesión legal sobre el territorio del Esequibo va a subir la temperatura de las relaciones y puede trasladar el conflicto geopolítico al área. 

Para el gobierno de Venezuela, tomar una postura pasiva no es una opción. Deberá responder ante las amenazas y es posible que alguna acción de bloqueo de ingreso a algún buque norteamericano pueda aumentar la tensión.

Es factible también que EE.UU. ya tenga diseñado un escenario de resguardo territorial prebélico.

Estaríamos hablando de que las hipotéticas amenazas del expresidente Trump, de "tener todas las cartas sobre la mesa", se traduzcan en hechos militares concretos, no para tumbar al gobierno de Venezuela, sino para asegurarse el territorio Esequibo y darle seguridad a la explotación petrolera de sus empresas.

Es posible también que al gobierno de Joe Biden no le interese abrir un escenario de este tipo, en lo que los demócratas consideran su "patio trasero", pero también es probable que los poderes fácticos consideren un buen momento de ejercer un "jaque mate" decisivo en contra de Venezuela y solo pidan la "vista gorda" del nuevo gobierno. 

Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Es posible también que al gobierno de Joe Biden no le interese abrir un escenario de este tipo, en lo que los demócratas consideran su "patio trasero", pero también es probable que los poderes fácticos consideren un buen momento de ejercer un "jaque mate" decisivo en contra de Venezuela y solo pidan la "vista gorda" del nuevo gobierno.

Por su parte, para el gobierno de Maduro, un altercado de esta naturaleza daría sentido y justificación racional al discurso antiimperialista, que va a ser muy difícil de procesar por parte de la oposición.

De hecho, el escenario de la oposición es aún más desfavorable por la pérdida de toda interlocución con sus aliados geopolíticos, que prefieren tomar por su cuenta el Esequibo y quitarle la petrolera venezolana Citgo, en vez de cederlo al control del fracasado interinato.

Entretanto, el petróleo seguirá brotando de Guyana y los gobiernos y empresas beneficiadas seguirán presionando para obtener de manera legal y definitiva una solución, mientras el gobierno de Venezuela mantendrá sus denuncias y haciendo de esta agresión una bandera nacionalista para unificar en la defensa de el Esequibo a actores políticos y población en general.

Así que el diferendo entre Venezuela y Guyana seguirá sonando por un buen tiempo.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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