"Tiene que haber una predisposición": ¿Cómo son los adolescentes que juegan a 'la ballena azul'?

Tras la creciente alarma mundial por los numerosos casos de jóvenes que se han suicidado o autolesionado en Rusia, Latinoamérica, España y China, en RT hablamos con un especialista.

El peligroso juego de 'la ballena azul', que induce a los adolescentes al suicidio, se está extendiendo por todo el mundo, alarmando a las autoridades. Tras los casos conocidos de jóvenes que se han suicidado o autolesionado en Rusia, Latinoamérica y España, el juego también ha sido detectado recientemente en China.

'La ballena azul' es un juego virtual donde los jóvenes son captados a través de grupos de mensajería o redes sociales, como Facebook, para que superen 50 desafíos. El último de ellos, exige al adolescente que se suicide lanzándose desde un balcón al vacío. A los jóvenes, que generalmente tienen entre 13 y 15 años, se les impone un contacto de referencia, el llamado curador, que es la persona encargada de seguirle en todo el proceso.

Los adolescentes tienen una predisposición al suicidio

"Los adolescentes que puedan sentir más ganas de participar en este juego son personas predispuestas, que ya tienen una inclinación suicida. En la mayoría de los casos que terminan en suicidio, la persona encajaría con diagnóstico de depresión, aunque también con trastornos menos frecuentes, como pueden ser los trastornos límites de la personalidad", explica a RT Adrián Triglia, psicólogo social y director editorial de Psicología y Mente.

Así, estos retos van desde 'dibujarse', con un elemento cortante, 'F57' en la mano y una ballena en el brazo, hasta pasar una noche entera viendo películas de terror o escuchando música con la temática del suicidio de fondo. De esta manera, todos los desafíos a los que está expuesto el menor están vinculados directa o indirectamente con dinámicas suicidas.

Según Triglia, los jóvenes pueden autolesionarse y no tener una inclinación suicida, "aunque es verdad que los que lo hacen tienen más posibilidades de terminar pensando en el suicidio". De hecho, apenas comienza el juego, en la instrucción número cinco, el menor debe cortarse para dibujar un 'Sí' en su pierna "si está listo para ser una ballena". De lo contrario, deberá autolesionarse con muchos cortes. "Castígate", especifica el desafío. 

Los jóvenes, además, tienen que demostrar al curador que están superando los retos mediante material audiovisual, ya sean vídeos o fotografías, que son colgados en la propia página del grupo, aunque apenas hay contacto con otros adolescentes. "En este caso, lo importante es que no hay un grupo de personas que se reúnan físicamente y se animen a seguir. Son jóvenes que están en su casa y siguen unas instrucciones", explica Triglia.

Los jóvenes buscan la forma de suicidarse

Así, hasta la prueba número 21, el adolescente no recibe la instrucción de hablar directamente, a través de skype, con el curador o "con una ballena", tal y como denominan las instrucciones a los jóvenes captados. Sin embargo, en las últimas 20 pruebas, comienza a ser algo habitual. El curador exige al menor que todos los días se levante a las 4.20am, vea películas de terror y escuche música que le envía, se haga un corte en el cuerpo y hable con "otra ballena".

"Los grupos tienden a hacer que las personas se radicalicen más en sus ideas. Es decir, las ideas de una persona, y sobre todo si entra en contacto con otras personas que más o menos piensan igual que ella, pasan al extremo, en lugar de a la media", explica el psicólogo social, que, en cualquier caso, duda que un adolescente pueda acabar suicidándose si previamente no existe una predisposición.

"Es verdad que se puede inducir al suicidio, pero esa persona ya tendría una inclinación suicida, que podría ser de mayor o menos intensidad. Pero para empezar a entrar en un juego como este, por un lado, o bien no se toma en serio el juego y es simplemente una manera de llamar la atención o, por otro, se deja ahí la posibilidad de que todo pueda ir en serio", añade.

La mayoría de los casos que se conocen hasta ahora son de jóvenes que han comenzado a jugar a 'la ballena azul' y que son descubiertos por su entorno, debido a las autolesiones que presentan en su cuerpo. Para Triglia, la mayoría de estos adolescentes, "están pensando constantemente en el suicidio" y "buscan cómo pueden hacerlo". Así, para los menores captados, este tipo de juegos son una "especie de guía o ayuda para hacerlo".

El creador del juego, detenido en Rusia

El psicólogo social desconoce quién o quienes se puede ocultar detrás de la figura del curador, que es quien marca las reglas de 'la ballena azul'. De momento, solo hay información sobre su creador, Philipp Budeikin, de 21 años, que actualmente está detenido bajo la acusación de incitar a menores a quitarse la vida. Un cargo que, según un tribunal de San Petersburgo, él mismo habría reconocido.

Según los investigadores, entre diciembre de 2013 y mayo de 2016, Budeikin y otros administradores crearon ocho comunidades virtuales en la red social VK que apoyaban abiertamente el suicidio. En una entrevista al portal ruso 'Saint-Petersburg.ru', el creador de este juego explicó que las víctimas eran "residuos biológicos" y que estaban "felices de morir", y no tuvo tapujos en afirmar que el objetivo que persigue es "limpiar la sociedad".

Para Triglia, lo más importante es saber detectar a tiempo los avisos que dan estos jóvenes: "Existe ese mito de que los jóvenes que piensan en el suicidio no avisan, y esto no suele ser así. La gente que termina suicidándose, en la mayoría de los casos, sí que avisan de forma más o menos directa. Lo que pasa, es que a veces su entorno no hace caso de estos avisos", explica.

En el caso del suicidio, según el psicólogo social, la depresión tiene una gran influencia. Sus principales síntomas: "la falta de motivación total, hasta el extremo de no salir de la cama, no salir a hacer amigos, no ducharse o no cuidarse"; la incapacidad para "experimentar placer y alegría"; y un "sentimiendo de desesperación" en el que existe la creencia de que "nada va a mejorar", que provoca que las personas piensen en el suicidio como salida.

María Jesús Vigo Pastur