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El decreto de importación de residuos anulado por el Gobierno de Argentina (y el drama de los basurales a cielo abierto)

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Desde que la polémica medida entró en rigor, en agosto del 2019, el país sudamericano recibió 40.000 toneladas de basura, según el actual ministro de Ambiente.

El Gobierno argentino publicó este viernes la derogación de una norma establecida durante la gestión de Mauricio Macri, que flexibilizaba y reducía los controles para la recepción de basura reciclada proveniente del exterior, cuya puesta en vigencia había despertado críticas en amplios sectores de la población local. 

El decreto lanzado por la administración anterior, en agosto del 2019, señalaba que se mantenía la prohibición para importar basura. Sin embargo, planteaba ambigüedades para facilitar el ingreso de residuos recuperados, es decir, aquellos que pueden ser reutilizables con otros fines. Así, la polémica se desató porque dejaba de ser un requisito que el país de origen demuestre, con certificados y documentos técnicos, que los residuos no representan peligros para el medio ambiente y la salud

Por esos días, el presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, Enrique Viale, se mostró como una de las voces más críticas: "Esto nos puede convertir en una suerte de repositorio del mundo", había advertido. 

Con ese marco, el actual ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, el kirchnerista Juan Cabandié, alertó en declaraciones a El Destape Radio que "entraron 40.000 toneladas" de residuos a la nación sudamericana desde que Macri aprobó las modificaciones, con exiguas revisiones. 

El enfoque del nuevo Gobierno 

Esta reciente disposición, plasmada en el Boletín Oficial, lleva la firma del actual presidente, el peronista Alberto Fernández, quien asumió el cargo el 10 de diciembre.

Entre sus puntos principales, además de suspender el decreto anterior, plantea que las carteras de Ambiente y Desarrollo Productivo tienen 180 días para diseñar una propuesta normativa que promueva "una gestión integral de los residuos". Hasta entonces, vuelve a cobrar vigencia el marco regulatorio de los 90, que estipula más controles a la hora de recibir materiales reciclados.  

Ahora, el Ejecutivo planea cambiar el enfoque para abordar el conflicto del tratamiento de la basura, un problema latente desde hace décadas en ese país del Cono Sur, afectando a poblaciones enteras.

En otras palabras, según las afirmaciones de Cabandié, Argentina tiene "una cantidad grande de basurales a cielo abierto". Al respecto, confirmó que el Gobierno de Fernández ya está trabajando en ese tema, y subrayó los nuevos objetivos: "La clave es separar en origen, que es un cambio cultural en la sociedad. El Estado tiene que hacer campañas de separación de residuos y que se modifiquen los hábitos". 

El drama de los basurales a cielo abierto

El conflicto de los vertederos al descubierto tiene larga data en Argentina, aunque no hay datos oficiales al respecto. En efecto, muchos de estos centros funcionan de manera clandestina, contaminando el medio ambiente y afectando la salud de miles de ciudadanos en diversas zonas del país. 

En 2018, la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires publicó un relevamiento propio, donde se afirmaba que el distrito más poblado de esa nación tenía "74 municipios con basurales a cielo abierto del tamaño de dos estadios de River", una de las canchas de fútbol más imponentes de Argentina. En promedio, ocupan unos 90.000 metros cuadrados cada uno. 

Ese mismo año, RT se adentró en el basural municipal de Luján, el más emblemático de la provincia, que ocupa 15 hectáreas. En aquella oportunidad se pudo constatar que los residuos no se tratan debidamente, incluso había personas buscando materiales sin la protección necesaria.

Asimismo, algunos vecinos nos relataron las enfermedades respiratorias que padecen, situación que aluden a la existencia del predio y la quema clandestina de basura

Además, en 2017 también realizamos recorridas por el partido de La Matanza, y varios vecinos relataron sus afecciones dermatológicas por vivir cerca de un inmenso terreno de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), hipótesis que confirmamos con médicos de la zona.

Una situación similar presenciamos en el barrio 8 de Mayo, una villa que creció junto a otro gran basural irregular a cielo abierto. Durante nuestra visita, visualizamos a decenas de niños jugando entre los residuos, y los residentes contaron las dificultades sanitarias que atraviesan.  

Leandro Lutzky

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