Al tratar de incorporar Groenlandia a Estados Unidos, el presidente Donald Trump apunta a un objetivo estratégico clave: potenciar la posición y las ventajas de su país en la región ártica. Así expresó Konstantín Blojín, experto de la Academia de Ciencias de Rusia, en una entrevista con el periódico Argumenty i Facty.
"Para Trump, la incorporación de Groenlandia tiene una importancia estratégica. Considera la isla como un puesto de avanzada en la competencia por el Ártico, es decir, como un lugar de despegue", afirmó Blojín.
Según indicó, Washington va a "inundar la isla de armamento, crear una red ramificada de bases militares y desplegar toda la infraestructura militar".
"Y todo esto, precisamente, para la posterior competencia en el Ártico. Por eso aquí confluyen la importancia estratégica, la importancia económica y las propias ambiciones de Trump", señaló el analista.
- Trump amenaza con apoderarse de Groenlandia "de una forma u otra", argumentando que es vital para la seguridad nacional de EE.UU. Advierte, además, que si su país no toma el control de la isla, Rusia o China acabarán haciéndolo.
- En medios de estas amenazas, varios países europeos han decidido movilizar personal militar en Groenlandia para realizar maniobras militares en el marco de la operación Resistencia Ártica. Francia ha enviado 15 soldados, Alemania 13, Suecia tres, Noruega, Finlandia y Eslovenia desplegaron dos soldados, mientras que el Reino Unido, Bélgica, los Países Bajos solo uno.
- En respuesta a este despliegue, Trump anunció un arancel del 10 % sobre todos los productos enviados a EE.UU. para Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia a partir del 1 de febrero. También precisó que la tarifa se incrementará al 25 % el 1 de junio de 2026. "Este arancel será exigible y pagadero hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia", añadió.
- Ni las autoridades de Groenlandia ni de Dinamarca han aceptado las intenciones de Trump e insisten en que se respete su soberanía. En su intento por apaciguar al presidente estadounidense, se reunieron el miércoles con altos funcionarios de EE.UU., aunque sin éxito. "Seguimos teniendo un desacuerdo fundamental", dijo el canciller danés, Lars Lokke Rasmussen, luego de un encuentro celebrado en la Casa Blanca.
Mientras, Moscú sigue de cerca la situación en torno a la isla danesa, resaltando su carácter contradictorio y extraordinario. "Partimos de la base de que Groenlandia es territorio del Reino de Dinamarca", sostuvo el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov. Además, recordó que Trump "ha dicho que el derecho internacional no representa para él una prioridad". "Por lo tanto, la situación se está desarrollando por otra vía y, junto con el resto del mundo, veremos por cuál", añadió.
Por su parte, la vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova, indicó que países europeos están siendo víctimas del precedente que ellos mismos sentaron. Cuando "arrancaron, arrebataron y cortaron ilegalmente" Kosovo de Serbia, los países europeos "no se imaginaban que caerían en picado" y "se convertirían en rehén del plan que ellos mismos aprobaron y elaboraron". "Sírvanse lo que prepararon, no se atraganten. No se aceptan devoluciones", declaró Zajárova.
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