La decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de declarar a Cuba como una "amenaza inusual y extraordinaria" ha redoblado las medidas punitivas contra la isla, pero al mismo tiempo, ha generado una reacción en cadena de solidaridad en Latinoamérica.
Una flotilla internacional, bautizada como 'Nuestra América' —homónimo de un famoso ensayo del escritor cubano José Martí—, zarpará en marzo con un grupo de voluntarios para llevar ayuda humanitaria a la isla.
La iniciativa nace de una coalición internacional de movimientos sociales y organizaciones sindicales y humanitarias que planea trasladar comida, medicina y suministros esenciales, en medio de las amenazas de Trump con sancionar a los países que suministren crudo a Cuba.
"No se puede ahorcar a un pueblo así, de esa manera, es muy injusto", afirmó la mandataria de México, Claudia Sheinbaum, durante una conferencia de prensa. Y en medio de especulaciones, por una hipotética presión de Trump, decidió enviar más ayuda humanitaria a la mayor de las Antillas.
Cuba recibió más de 800 toneladas de ayuda humanitaria procedente del vecino de EE.UU., que fue el primer país en anunciar oficialmente el envío de buques. A la par, organizaciones sociales iniciaron una campaña de solidaridad para recolectar víveres y productos de primera necesidad.
"De pueblo a pueblo, acabemos con el bloqueo", es el lema de la iniciativa que se activó esta semana para que, del 14 al 22 de febrero, la ciudadanía lleve sus aportes al Zócalo de la Ciudad de México con el fin de "demostrar la inquebrantable amistad" entre ambos pueblos.
El segundo
El jueves, autoridades de Chile anunciaron otro envío de ayuda humanitaria a través de un fondo especial. Y este viernes el canciller, Alberto van Klaveren, detalló que se trata un millón de dólares que estará disponible en un plazo "determinado por las circunstancias locales".
"A diferencia de algunos otros países que han hecho embarques de otro tipo, en el caso nuestro, desde el punto de vista logístico, lo más práctico y es lo que hemos hecho en todos los otros casos, es hacer un aporte monetario y obviamente solicitando la rendición de cuentas correspondiente", dijo.
Durante una conferencia de prensa tras el último Consejo de Gabinete planificado por el Gobierno saliente de Gabriel Boric, el jefe de la diplomacia chilena manifestó que "la situación es dramática" en la nación caribeña.
"Están en este momento con unas carencias enormes en materia energética y eso obviamente tiene consecuencias en todos los ámbitos de la vida cotidiana", agregó Van Klaveren.
Preguntado por las críticas de la oposición al anuncio, Van Klaveren recordó que "Cuba prestó una asistencia muy importante después del terremoto del año 2010" que fue "totalmente agradecida" por el gobierno de entonces de Sebastián Piñera.
El "aporte" de Brasil
El canciller chileno reveló que un tercer país también se ha sumado a la lista. Luego de conversar con su par brasileño, Mauro Vieira, se enteró que el gigante amazónico desembolsará hasta 10 millones de dólares.
"Están haciendo un aporte de 10 millones de dólares, sobre todo en el terreno de semillas y digamos implementos que permitan el desarrollo de la agricultura en Cuba", añadió. Aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño no lo ha comunicado.
A la par, se desarrolla la campaña 'Petróleo para Cuba', lanzada por organizaciones brasileñas, que exhortan a despachar cargamentos de combustible a la isla, reseñaron medios locales.
Sindicalistas brasileños que coordinan directamente la campaña negocian con la dirección de la estatal Petrobras las posibilidades legales y operativas para el envío de petróleo crudo o refinado.
Mientras tanto, hace poco el jefe de Estado de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó la solidaridad de la nación amazónica con el pueblo cubano, que es "víctima de una masacre de especulación de EE.UU.".
Durante un acto con motivo del 46.º aniversario del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), Lula, en condición de presidente de la agrupación política, señaló que necesitan "encontrar una manera de ayudar".
La intermediación
Y precisamente para ayudar se ha ofrecido Sheinbaum como mediadora. El jueves le preguntaron si México pudiera llevar a la mesa a EE.UU. y Cuba, junto al Vaticano y Uruguay, para dar con una solución a la emergencia.
"Ya lo hemos hecho. Depende de los dos países", respondió. Su objetivo es promover un diálogo político que le permita a la isla "recibir petróleo y sus derivados para su funcionamiento cotidiano", sin que haya sanciones a terceros países.
Desde La Habana las autoridades han manifestado que están dispuestas a conversar con EE.UU., pero "sin presiones" y "sin precondicionamientos". En la misma línea se expresó recientemente el canciller, Bruno Rodríguez, en redes sociales.
"Nuestra disposición al diálogo es clara y conocida. Se ha reiterado directa y públicamente. Entretanto, contamos con solidaridad y apoyo internacional, no estamos solos y no estamos con los brazos cruzados", sostuvo.