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El ataque al consulado de EE.UU. en Bengasi no fue resultado de la ira contra la película

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El ataque armado contra el consulado de EE.UU. en Bengasi, en el que perdió la vida el embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens y otros tres funcionarios, no estuvo precedido por protestas contra una película antimusulmana, según el Departamento de Estado.
El ataque al consulado de EE.UU. en Bengasi no fue resultado de la ira contra la película
El organismo matiza que en las inmediaciones de la legación norteamericana todo estuvo tranquilo, que "no había nada inusual" y que el pasado 11 de septiembre, cuando ocurrieron los hechos, no se registraron ningunas protestas contra la película que denigra a Mahoma  como sí ocurrió en El Cairo (Egipto).

"No hubo datos de inteligencia procesable sobre ningún ataque planeado o inminente", dijo un funcionario del Departamento de Estado, que ofreció una descripción detallada del ataque masivo contra el complejo diplomático.

Según el comunicado, a las 21.40 de la noche, minutos después de que el embajador se fuera a dormir, personal del consulado vio en las cámaras de seguridad cómo decenas de hombres provistos de armas pesadas invadieron el complejo. Los atacantes prendieron fuego a uno de los edificios y luego invadieron la residencia principal, derramando combustible sobre muebles y provocando un incendio.

Un agente de seguridad alertó a Stevens sobre lo sucedido y junto con un oficialde información, Sean Smith, se refugiaron en un armario equipado con suministros médicos y agua. Sin embargo, les costaba respirar y después de trasladarse a un cuarto de baño con una ventana enrejada, decidieron que tenían que romperla a pesar del fuego y de los proyectiles que lanzaban desde fuera. En su intento por escapar, los tres se separaron. Smith murió en el incendio y su cuerpo fue encontrado por los agentes de seguridad de EE.UU., mientras que Stevens fue trasladado de alguna manera a un hospital, donde falleció.

El Departamento de Estado definió la inesperada emboscada como "un ataque sin precedentes" en la historia de la diplomacia reciente de Estados Unidos y matizó que resulta difícil decir a posteriori qué tipo de seguridad se habría necesitado para repeler un ataque así.

Estas declaraciones contrastan con las del 16 de septiembre de la Embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, Susan Rice, que considera que con la información disponible en aquel momento todo apuntaba a una reacción "espontánea" y violenta al vídeo antimusulmán en Bengasi.

RT