Opinión

El viaje de López Obrador a Washington: ¿una polémica artificial?

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El próximo 1 de julio entra en vigor un nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC, y que conlleva una serie de adecuaciones al acuerdo original de 1994, principalmente en temas laborales y en torno a las industrias automotriz, del acero y del aluminio. En este se da prioridad a las cadenas de producción regionales sobre las globales, algo que podría intensificarse todavía más después de la pandemia del coronavirus.

Durante una visita que Donald Trump hizo a Arizona y en vísperas de este nuevo convenio, el presidente estadounidense afirmó que muy pronto estaría López Obrador de visita en Washington, en lo que se convertiría en el primer viaje al extranjero del mandatario mexicano. No era una primicia, ya que semanas atrás el gobierno mexicano había anunciado que cuando las restricciones debido a la crisis sanitaria lo permitieran, el mandatario realizaría dos viajes internacionales, el primero a Estados Unidos y después a China.

En estos tiempos de pandemia y de caída de la economía mundial, la reactivación de la economía mexicana pasa en gran medida por una correcta sintonía con la estadounidense, ya que es el mayor socio comercial.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
En estos tiempos de pandemia y de caída de la economía mundial, la reactivación de la economía mexicana pasa en gran medida por una correcta sintonía con la estadounidense, ya que es el mayor socio comercial.

Pero no solo es la economía entre ambos países, sino los millones de migrantes cuyas remesas son el pilar de la economía familiar mexicana. Hay en Estados Unidos más de 12 millones personas nacidas en México y otros 26 millones que son mexicanos de segunda y tercera generación, es decir, personas con uno o ambos padres nacidos en México o personas que se autodefinen con ascendencia mexicana.

Además de esta indisoluble relación comercial, marcada por la vecindad de 3.000 kilómetros, López Obrador ha manifestado que también está interesado en agradecer personalmente el apoyo que brindó Estados Unidos para tener acceso a ventiladores utilizados por enfermos de covid-19. Y estos mismos motivos son los que llevarán posteriormente al presidente mexicano hacia China, que además de ser el segundo socio comercial de México, también brindó acceso a ventiladores y otros insumos médicos, a través de un puente aéreo humanitario que se estableció hace algunos meses.

Este encuentro ha sido criticado por algunos especialistas, que consideran que no es el mejor momento para que México haga esta visita, dada la caída en las preferencias electorales de Donald Trump. Se teme que la reunión sea aprovechada por el presidente estadounidense como un acto de campaña para fortalecerse electoralmente pero que, ante la amplia brecha que existe en este momento con el candidato demócrata Joe Biden, esto pudiera dañar las relaciones con quien luce como favorito para ganar las elecciones de noviembre, y con eso, perjudicar la relación a futuro entre Estados Unidos y México.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Este encuentro ha sido criticado por algunos especialistas que consideran que no es el mejor momento para que México haga esta visita, dada la caída en las preferencias electorales de Donald Trump.

Estos temores parecen infundados. Para empezar, el electorado de Trump es en buena medida gente que apoya la construcción del muro y alberga un sentimiento antilatino. Si Trump busca quedar bien con su electorado, a costa del presidente mexicano, tendrá un efecto inversamente proporcional con la comunidad latina, especialmente la mexicana, que ha manifestado su simpatía en muy amplios porcentajes por López Obrador. Pudiera ser incluso peor en un momento donde el tema racial, tras el asesinato de George Floyd, es una de las principales razones de la caída en picada de la popularidad del presidente republicano.

Asimismo, después de la declaración de Trump donde adelantaba el viaje de López Obrador, la cancillería mexicana hábilmente amplió el asunto y propuso que se incluyera a Canadá en la ecuación. Esto evitaría que la conversación se centre en la cuestión migratoria o del muro, y se mantenga enfocada en el tratado comercial tripartito de la región de Norteamérica, algo que debiera ser positivo para los tres países, sobre todo en esta recesión económica.

La relación de México con Estados Unidos está marcada por cuestiones más complejas y estructurales que las coyunturas electorales de ambos países. El electorado estadounidense, en su mayoría, está interesado en temas domésticos como la economía, el desempleo y el racismo. La agenda internacional suele ser más una extensión de la política interna, como lo ha sido la "guerra contra el terrorismo" a raíz del 9/11. Las guerras comerciales con China tiene un mayor impacto y sensibilidad entre la población estadounidense que cualquier otro tema en este momento, más con la crisis económica y el desempleo rampante que existe ahora en Estados Unidos.

Esta situación, aunada a las crecientes protestas contra el racismo, es lo que está imprimiendo el sello a la agenda estadounidense y no la eventual visita de López Obrador junto a Justin Trudeau. Incluso, el T-MEC fue firmado por Enrique Peña Nieto, del sempiterno PRI, lo que muestra que la relación comercial y diplomática entre México y Estados Unidos va mucho más allá de gobiernos de ambas naciones.

Los mismos especialistas que no ven con buenos ojos la visita de López Obrador a Washington, recomiendan un encuentro con Joe Biden para "minimizar" un eventual daño a la relación con los demócratas. Esto también es un error y un desconocimiento de la política exterior mexicana. México ha sido respetuoso de los procesos internos de cada país, inclusive cuando han sido conflictivos. López Obrador no debe inmiscuirse en la política interna del país vecino.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Los mismos especialistas que no ven con buenos ojos la visita de López Obrador a Washington, recomiendan un encuentro con Joe Biden para "minimizar" un eventual daño a la relación con los demócratas. Esto también es un error y un desconocimiento de la política exterior mexicana.

Su reunión con Trump no es en calidad de candidato republicano, sino como presidente constitucional de Estados Unidos. Es, en cualquier caso, una relación institucional entre autoridades. Esto es importante de salvaguardar hasta para los demócratas porque les asegura que, en caso de ganar, tienen como vecino a un mandatario institucionalmente confiable. En ese sentido será una reunión de entrada por salida y donde probablemente, debido al coronavirus, López Obrador tampoco tenga encuentro con asociaciones de migrantes. El encuentro seguramente será a puerta cerrada y breve, apenas con el tiempo necesario para la foto y discursos oficiales.

La problemática no está en este viaje a Washington y las tensiones electorales entre Trump y Biden. El verdadero desafío para la diplomacia mexicana ocurrirá cuando López Obrador visite Pekín, algo que incomodará a republicanos y demócratas por igual. Cuando llegue este momento, habrá nuevas críticas de especialistas, que recomendarán no ir a China por no ser un buen momento para la relación con Estados Unidos.

Pero el viaje a China debe hacerse en el futuro cercano y exactamente por las mismas razones que se hace ahora el de Washington: mantener buenas relaciones comerciales con un socio clave durante la reactivación económica y agradecer personalmente la ayuda prestada durante la pandemia. 

@BuenrostrJavier

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.