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"El mito de la invencibilidad": 3 indicios de que el predominio del Ejército de EE.UU. toca a su fin

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El Ejército norteamericano podría "esperar a ser derribado por cualquiera que sea lo bastante inteligente y valiente para darle un buen empujón", asegura el columnista de la revista 'The Week'.
"El mito de la invencibilidad": 3 indicios de que el predominio del Ejército de EE.UU. toca a su fin

El escritor y columnista Pascal-Emmanuel Gobry argumenta en 'The Week' por qué la invencibilidad del Ejército de EE.UU. es "un mito", exponiendo para ello tres aspectos que confirman que "la maquinaria norteamericana convencional de guerra" ya no es tan preponderante, hasta el punto de que el Ejército norteamericano podría "esperar a ser derribado por cualquiera que sea lo bastante inteligente y valiente para darle un buen empujón".

Gastando recursos en 'superportaaviones' inútiles

"Aquel que reina en el mar, reina en el mundo", y eso es así desde los tiempos de la Grecia Antigua,recuerda el columnista, que añade que "sobre el papel" el predominio de EE.UU. en este ámbito parecería absoluto con los 10 'superportaaviones' de propulsión nuclear que Washington tiene a su disposición.

Sin embargo, Gobry asegura que mientras "hasta hace poco" la "ventaja abrumadora" de los portaaviones de EE.UU. se traducía en el hecho de que "cualquier tentativa", como podría serlo una eventual intento de China de "invadir Taiwán", supondría "una locura", ahora "casi parece una invitación". El autor añade que China "podría hundir la mitad de las Fuerzas Navales de EE.UU." con sus misiles balísticos antes de que las tropas norteamericanas tengan la isla a su alcance.

Mientras tanto, pese a la evidencia de que las Fuerzas Navales del futuro "se compondrán principalmente de submarinos", tripulados y no tripulados, que van a lanzar misiles y drones, este ámbito -afirma el columnista- no está dotado con suficientes inversiones en EE.UU., en parte, "porque el presupuesto es devorado por el frenesí de construir y mantener más 'superportaaviones' caros que nunca".

Cazas sigilosos que "no son tan sigilosos"

El poder en el aire también es "crucial", destaca el columnista, que afirma que EE.UU. tiene en este sector su "bala de plata": la acción furtiva. Todos los aviones caza de EE.UU. "serán sigilosos", escribe Gobry porque "miles de millones y miles de millones (y miles de millones) han sido despilfarrados en proyectos como el F-35 y el F-22" para que estos modelos estén provistos de esta "tecnología de sigilo".

Sin embargo, aquí hay dos problemas, según Gobry. El primero es que Rusia y China también construyen sus aviones caza, y el segundo es que "esta tecnología de sigilo no es, en efecto, tan sigilosa", ya que -explica- "una serie de nuevas tecnologías que incluyen radares activos y pasivos" son lo "bastante buenas" para "detectar a estos los así llamados aviones furtivos".

"Tecnologías caras y ambiciosas que, sencillamente, no funcionan"

Desde mediados de los años 90, el Pentágono venía presumiendo de que la así llamada "guerra centrada en la Red" había revolucionado el campo militar, eliminando "la niebla de la guerra" y proporcionando una comunicación eficaz de todos los elementos del campo de batalla, recuerda Gobry.

Sin embargo, el poder de la Red es enorme "siempre que funcione", puntualiza el autor, que recuerda que estos sistemas registraron muchos fallos durante la invasión estadounidense de Irak en 2003, a lo que se une el hecho de que los satélites que Washington utiliza para desarrollar esta tecnología son vulnerables ante posibles ataques de misiles antisatélites. Por ejemplo, el columnista presupone que Rusia podría derribar a estos satélites estadounidenses fácilmente "dejando a su ejército sordo, ciego y mudo".

"Puede ser que esto sea un ejemplo de la tendencia en tiempos de paz del Pentágono" de "producir tecnologías enormemente caras y ambiciosas que, sencillamente, no funcionan", resume el columnista, que asegura que él no es el único que entiende que ahora las Fuerzas Armadas de EE.UU. son "vulnerables". "En Moscú y Pekín" también lo saben, afirma.

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