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"El movimiento argentino de derechos humanos ha sido un faro democrático"

Publicado: 24 mar 2018 14:13 GMT | Última actualización: 24 mar 2018 19:56 GMT

El 24 de marzo es el aniversario del último golpe de Estado en el país sudamericano. Sin embargo también es el día de homenaje a una lucha por memoria, verdad y justicia única en el mundo.

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Como cada 24 de marzo desde hace décadas, miles de argentinos y argentinas se movilizan en las distintas ciudades del país para recordar el inicio de la última dictadura cívico-militar (1976 - 1983). La fecha se ha convertido en un símbolo fundamental en el país sudamericano al punto que, cada año, reúne a más personas no solo para repudiar el genocidio llevado a cabo por las Fuerzas Armadas, sino también para reivindicar una lucha histórica en defensa de los derechos humanos.

Quizás solo comparable a lo que sucedió con los nazis en Alemania, el proceso de juzgamiento de los militares argentinos fue y es un ejemplo a nivel mundial. Comenzó en la década de 1980, con el juicio que condenó a las juntas militares que encabezaron el terrorismo de Estado y, luego, a partir de 2006, y tras la derogación de una serie de leyes que garantizaban la impunidad, a quienes ocuparon mandos inferiores.

Madres de Plaza de Mayo en la plaza homónima de Buenos Aires, Argentina, el 23 de marzo de 1996. / Zoraida Diaz / Reuters

Este proceso fue posible gracias a un sólido y dinámico movimiento de derechos humanos. Su principal referencia son las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que en plena dictadura salieron a la calle a pedir la aparición con vida de sus hijos y con más de 40 años de lucha siguen buscando a sus nietos y exigiendo memoria, verdad y justicia.

Un presente complejo

Sin embargo, la situación actual de los derechos humanos en Argentina atraviesa un momento difícil. El hecho más reciente fue la difusión de una lista impulsada por el Poder Ejecutivo que plantea la liberación o el beneficio de la prisión domiciliaria para decenas de represores condenados.

"Tenemos la tristeza y la vergüenza de vivir este nuevo retroceso en materia de derechos que estamos padeciendo en el país desde que asumió el actual gobierno", sostuvo en diálogo con este medio Carlos Pisoni de la agrupación Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.). Desde su perspectiva, existe un "cambio de paradigma ideológico" que se evidencia en este "nuevo mecanismo de impunidad" que plantea que los genocidas "terminen de cumplir sus condenas en sus casas".

Miembros de la agrupación HIJOS realizando un escrache frente a la casa del exdictador Eduardo Massera, 23 de marzo de 1998 / Enrique Marcarian / Reuters

Para la abogada defensora de la presa política Milagro Sala y defensora de los derechos humanos, Elizabeth Gómez Alcorta, esta iniciativa no es un caso aislado. Se trata de "una serie de acciones que han sido llevadas adelante de modo ininterrumpido", opinó en entrevista con este medio.

En ese sentido, la presentación para que "cientos de genocidas puedan acceder a la libertad condicional o la prisión domiciliaria" es solamente "un hecho más". Gómez Alcorta enumeró también el "desmantelamiento de las dependencias estatales que investigaban y acompañaban los procesos de memoria, verdad y justicia", el "negacionismo oficial", el "avance represivo de la violencia estatal" y la "marcada criminalización de la protesta social", entre otros aspectos.

Carlos Pisoni, referente de la agrupación H.I.J.O.S.
"Tenemos la tristeza y la vergüenza de vivir este nuevo retroceso en materia de derechos que estamos padeciendo en el país desde que asumió el actual gobierno" Carlos Pisoni, referente de la agrupación H.I.J.O.S.

La referencia más actual remite puntualmente a dos casos de violencia institucional sucedidos recientemente. Por un lado el del policía Luis Chocobar que, como se ve en un video de cámaras de seguridad, mató por la espalda a un ladrón desarmado. El uniformado fue recibido por el presidente Mauricio Macri a pesar de estar procesado por la Justicia. De hecho, ante la apelación de sus abogados, los jueces decidieron confirmar su procesamiento e irá a juicio oral, tal como informó el diario Clarín. El otro es la muerte de un joven de 12 años llamado Facundo en la provincia de Tucumán, también a manos de la Policía.

Pero además vale mencionar la muerte de Santiago Maldonado el año pasado, que estuvo casi 80 días desaparecido luego de una represión de parte de la Gendarmería. O el fallecimiento del joven mapuche Rafael Nahuel, también en la Patagonia, luego de recibir un disparo por la espalda durante un operativo llevado a cabo por la Prefectura Naval. Y finalmente los gases y balas de goma lanzados contra quienes se manifestaron en diciembre ante el proyecto de reforma previsional impulsado por el gobierno.

El genocidio argentino

Tras la reanudación en el siglo XXI de los juicios contra los crímenes de lesa humanidad cometidos en Argentina durante el gobierno dictatorial, la Justicia adoptó una nueva denominación para lo sucedido: genocidio.

Tal como explicó el sociólogo e investigador argentino, Daniel Feierstein, en una entrevista con Página/12, "los hechos ocurridos en la Argentina constituyen genocidio". En su concepción acotada porque implicaron "la destrucción parcial de un grupo nacional, en este caso la sociedad argentina". Y en segundo lugar porque operaron "con una matriz religiosa: enfrentan a los enemigos de la occidentalidad cristiana".

Manifestantes llevan una extensa bandera argentina en el 40° aniversario del golpe de Estado en Argentina, 24 de marzo de 2016 / Marcos Brindicci / Reuters

Pero el intelectual y docente de la cátedra Prácticas sociales genocidas de la Universidad de Buenos Aires amplía la idea. De acuerdo a su mirada y la de diversos estudios, el genocidio no es solo "la aniquilación de una fuerza social", sino también "la destrucción de relaciones sociales en el conjunto de la sociedad a la cual va dirigido". Por eso, Feierstein señala que la dictadura "se propuso aniquilar" una serie de sujetos que iban más allá de "los miembros de las organizaciones armadas de izquierda".

Se busco eliminar al conjunto de quienes "desarrollaban prácticas de articulación social, de solidaridad, en muy diversos espacios: barrios, centros de estudiantes, sindicatos".

Elizabeth Gómez Alcorta, abogada de Derechos Humanos
"El movimiento de Derechos Humanos argentino es muy potente, muy creativo, muy tenaz y ha sido un faro democrático en la lucha por la justicia y nunca por la venganza" Elizabeth Gómez Alcorta, abogada de Derechos Humanos

En esa lógica se inscribió, también, la participación de civiles en el terrorismo de Estado, centralmente el sector empresarial. De hecho, en estos meses se está llevando a cabo un juicio conocido como Causa Ford, en la que se está juzgando a los directivos de la empresa automotriz que contribuyeron al secuestro y desaparición de los dirigentes y activistas gremiales de la fábrica.

Gómez Alcorta, que es abogada querellante en este juicio, asegura que se trata de "uncaso paradigmático", ya que desnuda "la responsabilidad –no hay que hablar de participación– empresarial en la dictadura cívico-militar".

Así, según explica, la compañía llevó adelante, por medio de sus gerentes, "la instalación de un centro clandestino de detención dentro de la fábrica, la entrega de legajos, fotografías, brindó su anuencia para la presencia militar dentro de la planta (se les daba de comer, vehículos, etc.) y elaboró la lista de los delegados para que sean secuestrados". "Hubiera sido imposible la intervención de las Fuerzas Armadas en estos hechos sin los aportes esenciales de la empresa", aseguró.

El movimiento de Derechos Humanos y el futuro

Más allá de este escenario actual, los entrevistados son optimistas en relación a la capacidad de reacción del pueblo argentino. "Este 24 lo vivimos nuevamente con mucha fortaleza, para seguir luchando y levantando nuestras banderas como hacemos los organismos de derechos humanos hace más de 40 años", apuntó Pisoni.

Carlos Pisoni, referente de la agrupación H.I.J.O.S.
"Este 24 lo vivimos nuevamente con mucha fortaleza para seguir luchando y levantando nuestras banderas como hacemos los organismos de Derechos Humanos hace más de 40 años" Carlos Pisoni, referente de la agrupación H.I.J.O.S.

"Para nosotros es fundamental el apoyo de gran parte de la sociedad", añadió. Además, aseguró que a veces le cuesta entender como "cada año que pasa se sigue sumando más gente": "[En 2017] hubo 300.000 personas en la Plaza de Mayo y fue el más convocante". 

Por su parte, Gómez Alcorta se refirió a la importancia de pensar en un "nosotros" que va "más allá de la temporalidad" e incluye a "los que estamos hoy, los que vendrán, nuestros hijos y nietos". Para con quienes tenemos la responsabilidad de "conocer lo que nos pasó como sociedad", que permita marcar siempre "un límite infranqueable sobre las capacidades de letalidad, brutalidad y crueldad que puede tener el ser humano".

Finalmente, subrayó que el movimiento de derechos humanos argentino tiene una serie de particularidades específicas que lo diferencian del de otras partes del mundo. En ese sentido, si bien la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) fue fundada en 1937, la mayoría de los organismos aún vigentes "se ha constituido centralmente a la luz del Terrorismo de Estado".

La abogada enfatizó que es un movimiento "muy potente, muy creativo, muy tenaz" que ha sido "un faro democrático en la lucha por la justicia y nunca por la venganza". En definitiva, según ella, de la lucha "por la verdad, por saber lo ocurrido y construir una memoria colectiva".

Santiago Mayor

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