Opinión

Los kurdos del norte de Siria: reconciliarse con Damasco o convertirse en mercenarios de EE.UU.

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Los kurdos y árabes de Qamisli lanzando piedras y tomates contra las tropas norteamericanas en retirada al grito de "ratas", "mentirosos" y "que le j***n a América" es, sin duda, el más fiel retrato de una nefasta intervención que en su fracaso se ha llevado la vida de decenas de miles de personas y ha acabado con una generación entera. En Kobane, la ciudad donde las YPG y Estados Unidos forjaron su alianza, hoy ondea la bandera siria de las dos estrellas, y es la policía militar rusa la que la patrulla para evitar que Turquía y sus rebeldes puedan invadirla.

El fracaso en Siria lo apuntaló Donald Trump dando luz verde a Turquía para invadir el norte en la Operación Primavera de Paz. También desenmascaró la farsa de las intervenciones 'humanitarias' y 'democratizadoras' anunciando que, a pesar de retirarse del norte, dejando a la población expuesta a la barbarie de los yihadistas proturcos y permitiendo los bombardeos indiscriminados, el petróleo sirio "estaba protegido". En este contexto en el que incluso los separatistas kurdos anteponen la supervivencia de su decrépita ideología –importada de territorio turco– a la de sus compatriotas, ofreciendo su lealtad antes al estado sionista de Tel Aviv y a Washington que a Moscú y Damasco, si solo el pueblo salva al pueblo, solo el pueblo sirio está dispuesto a proteger al pueblo sirio.

Mientras los rebeldes del Ejército Nacional Sirio –curioso nombre teniendo en cuenta que rinden pleitesía a Ankara– luchan por un emirato en el norte de Siria, mientras Estados Unidos únicamente se preocupa por el petróleo y mientras las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) siguen empeñadas en perpetuar la injerencia de la OTAN en Siria, el Ejército Sirio se ha desplegado en el norte con el objetivo de frenar a los rebeldes y minimizar el daño de la invasión turca que en cuestión de días hizo colapsar la primera línea defensiva de las YPG (FDS).

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
"Si las YPG se retiran del norte de Siria hacia territorios donde la población étnicamente kurda es minoritaria o prácticamente inexistente, concretamente hacia los pozos petroleros y campos de gas sirios, su única razón de ser será la de sobrevivir como un ejército mercenario para asegurar que Estados Unidos pueda seguir expoliando los recursos sirios".

Al mismo tiempo y a fin de pacificar la zona evitando nuevas ofensivas turcas, Ankara y Moscú han alcanzado un acuerdo histórico que, respaldado por el gobierno sirio, firma la derrota de las YPG en esta guerra. Desde el miércoles 23 de octubre de 2019 las YPG tendrán 150 horas para retirarse 32 kilómetros al interior de Siria, y tanto Rusia como el Ejército Árabe Sirio se encargarán de patrullar la frontera para asegurar que Turquía no decida reanudar su invasión del norte. Aunque ni las Fuerzas Democráticas Sirias ni las YPG se han pronunciado todavía sobre el acuerdo, no tienen muchas opciones vista su incapacidad de proteger su territorio.

Algo más que cese de hostilidades

El acuerdo entre Rusia y Turquía sumado al acuerdo entre EEUU y Turquía es el último clavo en el ataúd del Confederalismo Democrático de las YPG. Si finalmente se retiran de la frontera, habrán perdido todos los territorios de lo que llaman 'Rojava' (kurdistán sirio) y con ello, cualquier legitimidad política para existir. Si las YPG se retiran del norte de Siria hacia territorios donde la población étnicamente kurda es minoritaria o prácticamente inexistente, concretamente hacia los pozos petroleros y campos de gas sirios, su única razón de ser será la de sobrevivir como un ejército mercenario para asegurar que Estados Unidos pueda seguir expoliando los recursos sirios. El papel de sus líderes quedará relegado a ser, como Ilham Omar, simples mendigos de un poco de ayuda norteamericana.

Y es que aunque el gobierno sirio les haya ofrecido integrarse en el parlamento y formar parte activa del comité que redactará la nueva constitución, las YPG y su aparato político siguen escondiendo el puñal tras la espalda. Las Fuerzas Democráticas Sirias son tan traicioneras que aunque sean sirios y rusos quienes han impedido un baño de sangre en el norte de Siria, el general Mazloum Abdi solo tiene loas para Donald Trump; aun cuando en su acuerdo con Erdogan haya entregado el territorio de la frontera a Turquía y levantado las sanciones mientras que Rusia ha acordado que la 'zona de amortiguación' sea exclusiva de Siria. Y es que sin Ras al-Ayn, Tel Abyad, Tabqa, Al Malikiyah, Manbij, Kobane, Hasaka y Qamisli, las YPG carecen de sentido alguno, por lo que solo les queda pasar de ser las Unidades de Protección Popular (YPG) a las Unidades de Protección del Petróleo Sirio de Trump. 

Las YPG han demostrado que son incapaces de defender el territorio sin el apoyo norteamericano. A pesar de su propaganda, la Autonomía del Norte de Siria no era ni autónoma ni siria; las YPG solo hicieron de su territorio un protectorado norteamericano. A pesar de las promesas, de las palabras del portavoz de las FDS Kino Gabriel asegurando que Turquía no sería capaz de invadir el este del Éufrates, a la hora de la verdad tardaron apenas cuatro días en abandonar sus posiciones huyendo de las principales ciudades del norte. En el momento en el que los turcos han atacado con la aprobación de la Casa Blanca, solo el Ejército Árabe Sirio en el terreno y Rusia en la política han sido capaces de frenar la invasión. Serán los soldados del ejército sirio los que se desplieguen en quince puestos de observación a lo largo de la frontera. Y es que si a Trump le cuesta poco dejar en la estacada a sus aliados, Siria no abandona a sus hijos.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
"Las únicas posibilidades de supervivencia que le quedan a las YPG en este momento son la de reconciliarse con Damasco en los términos de la legalidad de Siria o convertirse en la fuerza mercenaria de EEUU en el desierto sirio".

Las Fuerzas Democráticas Sirias han demostrado ser incapaces de proteger su régimen basado en el Confederalismo Democrático. Con la intervención turca y el tan esperado como anunciado tiempo atrás abandono de EEUU, la Administración Autónoma del Noreste de Siria tal y como la imaginaron los líderes del Partido de la Unión Democrática (PYD) y su brazo armado YPG/YPJ está condenada a desaparecer.

Las YPG se perdieron tanto en su quimera que no vieron cómo Trump llevaba tiempo avisando con que quería salirse de Siria. Tampoco vieron que eran incapaces de hacer frente a ejércitos de verdad. Y ahora ya no les queda nada por lo que luchar. Las únicas posibilidades de supervivencia que le quedan a las YPG en este momento son la de reconciliarse con Damasco en los términos de la legalidad de Siria o convertirse en la fuerza mercenaria de EEUU en el desierto sirio. Rojava no existe, y ya es innegable que solo Siria y sus aliados pueden proteger Siria.

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