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Logros, fracasos y polémicas del Gobierno de Pedro Sánchez en la legislatura más corta de la democracia española

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El próximo 28 de abril se celebrarán elecciones generales en España.

Este martes se disuelven las Cortes en España, en cumplimiento del plazo legal que permitirá la celebración de elecciones generales el próximo 28 de abril. En otras palabras, se termina la legislatura de Pedro Sánchez, la más breve de la historia de la democracia en el país. 

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha gobernado esta vez durante sólo 9 meses y con 84 diputados en una Cámara que cuenta con 350 escaños. Aún así, ha logrado introducir modificaciones legislativas relevantes y aprobar medidas significativas, si bien se ha visto afectado por diversas polémicas y ferozmente atacado desde la oposición. Repasamos las claves y los hitos de esta breve pero intensa etapa de gobierno.

El acceso a la Presidencia: la moción de censura a Mariano Rajoy

Pedro Sánchez accedió a la Presidencia del Gobierno de España el 1 de junio de 2018, mediante una moción de censura que puso fin al Gobierno de Mariano Rajoy, acorralado por entonces por los abundantes casos de corrupción que salpicaban a su formación, el Partido Popular (PP). 

Esta vía de acceso al poder ha sido criticada de manera frecuente e intensa por sus opositores políticos, que le reprochan, principalmente desde la derecha, haber pactado con nacionalistas vascos y catalanes que cuestionan una idea de "unidad" de España que para ellos resulta central e innegociable. El apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya, el Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT), el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Euskal Herria Bildu a aquella moción centró desde el primer día un cuestionamiento constante a la "legitimidad" de Sánchez como presidente.   

Tras ganar la moción en junio, Sánchez trató de componer su gabinete ministerial con figuras diversas en lo personal, lo profesional y lo ideológico, que en muchos casos tenían una notable dimensión popular. En su hoja de ruta figuraban varias reformas, muchas de ellas de carácter social y con signo progresista. Con un destino que le depararía éxitos dispares, y en un ambiente de crispación que se mantendría a lo largo de todo el mandato, comenzaba su andadura.

Exhumación de Franco

La exhumación del dictador Francisco Franco ha sido una de las 'medidas estrella' del Ejecutivo de Sánchez, tan ambiciosa como polémica. Sánchez expresó informalmente su intención de sacar el cadáver de su actual emplazamiento en el monumental Valle de los Caídos a principios del mismo mes de junio, y desde entonces la polémica al respecto ha formado parte de la actualidad social y política de España.

Pese a todo, el presidente insistía poco después, el 17 de julio, en sede parlamentaria, en señalar que "ninguna democracia puede permitirse monumentos que ensalcen una dictadura" y confirmó la determinación de su Ejecutivo en "proceder a la exhumación de los restos" del dictador.

La propia dificultad técnica de la iniciativa, la firme oposición de los familiares, y las trabas jurídicas han ido demorando un proyecto contra el que se han alzado abiertamente los sectores más conservadores de la sociedad española, entre los que aún existen reductos de nostalgia franquista.

El pasado 15 de febrero, el Gobierno daba por concluido el trámite administrativo necesario y el Consejo de Ministros acordaba ordenar la exhumación. Sin embargo, aún no está claro cuándo ni cómo se acometerá, y la última noticia al respecto es un nuevo escollo jurídico: la licencia urbanística para la exhumación de Franco ha sido cautelarmente suspendida por un juez. 

Medidas aprobadas

El Ejecutivo de Sánchez ha aprobado diversas medidas de carácter social a lo largo de este breve mandato. Estas son las más destacadas:

  • Subida del Salario interprofesional

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vigente en España es de 900 euros desde enero de 2019, en virtud de un Real Decreto aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 21 de diciembre. Sánchez no quiso hacer depender este  substancioso incremento (del 22 %) de una eventual aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado que, por cierto, terminarían por ser rechazados. El SMI español hasta ese momento estaba en 735,9 euros

  • Aumento de las pensiones

El último Consejo de Ministros del año acordó incrementar las pensiones en un 1,6 %  y elevar en un 3 % las mínimas y no contributivas para el próximo año. La modificación, también previa a la propuesta de Presupuestos Generales del Estado, se aprobaba por la vía del Real Decreto-ley de medidas urgentes en materia social, laboral y de empleo. 

  • Incremento del sueldo de los funcionarios públicos

También en diciembre de 2018 fue aprobado en Consejo de Ministros un aumento del 2,25 % de la retribución de dos millones y medio de empleados públicos para el ejercicio 2019.

  • Equiparación progresiva de bajas de maternidad y paternidad

Es la más reciente de las medidas sociales aprobadas por este Gobierno. Otro Decreto-ley impulsaba a principios de este mes de marzo la equiparación de los permisos de paternidad con los de maternidad. La medida se implantará de manera progresiva: de las actuales cinco semanas de permiso de paternidad se pasará a ocho cuando entre en vigor la normativa, a 12 el 1 de enero de 2020 y a 16 el primer día de 2021, momento en el que quedará definitivamente igualado al que hoy en día disfrutan las madres.

Gestión de la crisis catalana

Los argumentos que la derecha ha esgrimido últimamente contra Sánchez giran generalmente en torno a su gestión de la crisis territorial catalana. El mandatario español ha sido frecuente e intensamente acusado de doblegarse ante las exigencias de los independentistas, representados institucionalmente por el gobierno de la Generalitat catalana, en manos del separatista Quim Torra. 

Tales acusaciones se fundamentaron en una intensa polémica que estalló a principios de febrero, cuando, en medio de la posible apertura de una mesa de diálogo entre los Gobiernos de España y de Cataluña, trascendió que en ella participaría un "relator", figura a la que algunas voces señalaban como "mediador" o "coordinador". Se trataba en todo caso de una propuesta de los partidos independentistas catalanes, presentada como requisito para las negociaciones. El PP y Ciudadanos criticaron que el Ejecutivo de Sánchez aceptara esta propuesta, tachándola de cesión al Gobierno catalán y de "alta traición a España", en palabras del líder de los populares, Pablo Casado.

No obstante, desde el independentismo catalán la actitud del Gobierno socialista tampoco se percibió lo suficientemente favorable como para merecer el apoyo a su proyecto presupuestario, circunstancia que ha contribuido considerablemente a precipitar el final de esta legislatura.

Fracaso de los Presupuestos Generales del Estado

El pasado 13 de febrero, el pleno del Congreso de los Diputados votaba a favor de las enmiendas a la totalidad presentadas contra el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado propuesto por el Ejecutivo socialista, que quedaba sin opción de elaborar una nueva propuesta y prácticamente abocado a anunciar una pronta disolución de las cortes para la posterior convocatoria de elecciones.

Más allá de la cancelación del proyecto presupuestario, este rechazo simbolizaba la pérdida de los apoyos parlamentarios que en su momento hicieron posible el acceso de los socialistas a La Moncloa.

Pedro Sánchez abandonó ese día el hemiciclo en silencio, sin hacer declaraciones de ningún tipo. Era sin duda el principio del fin de su mandato. Lo único que quedaba por saber era cuando convocaría elecciones, y la duda se disipó días más tarde, cuando anunció que tendrían lugar el día 28 de abril. 

La postura frente a Venezuela

El frente internacional durante esta legislatura también ha sido agitado. El estallido de la crisis venezolana obligó al Ejecutivo de Sánchez a tomar partido entre el Gobierno de Nicolás Maduro y el autoproclamado "presidente encargado" Juan Guaidó. El mandatario español reconoció oficialmente al líder opositor, una vez cumplido el ultimátum de ocho días que su Gobierno, junto a los de Alemania y el Reino Unido, dieron a Maduro para la convocatoria de elecciones. 

Desde el primer momento, no obstante, el Gobierno de España ha señalado la necesidad de celebrar esas elecciones en Venezuela, y no ha dejado de insistir en ello. Además, el pasado miércoles Sanchez manifestó en el Congreso su rechazo a "cualquier solución no pacífica o intervención militar exterior" en el país latinoamericano, haciendo especial mención a los más de 160.000 españoles que residen allí. Se alineaba así con lo expuesto días antes por su ministro de Exteriores, Josep Borrell, que aseguraba sin ambages que España "no apoyaría y condenaría firmemente" una intervención militar en Venezuela. 

Futuro incierto 

A pesar de la sensación de fracaso y acorralamiento que se produjo tras el rechazo de los Presupuestos Generales del Estado y la agresiva avalancha de críticas recibidas desde la oposición derechista, las perspectivas electorales para el PSOE en los próximos comicios no son del todo negativas.

De hecho, la última encuesta del CIS le sitúa como claro vencedor, sin mayoría parlamentaria pero con un tercio de los votos (33 %) y una larga ventaja sobre su segundo competidor, un Partido Popular que no alcanzaría el 17 % a pesar de recuperar el liderazgo de la derecha. 

En cualquier caso, se avecinan en España largos meses de campaña electoral correspondientes a dos importantísimas citas con las urnas –elecciones generales en abril y municipales, autonómicas y europeas en mayo– que darán lugar a una nueva realidad política en el país por el momento muy difícil de vaticinar con precisión. 

David Romero

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