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Versión completa de la entrevista de RT a Serguéi Lavrov

Publicado: 24 dic 2012 08:30 GMT | Última actualización: 24 dic 2012 08:30 GMT

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, concedió una entrevista exclusiva a RT en la que abordó los temas principales de la agenda mundial, entre ellos el conflicto sirio, la repercusión de la política de EE.UU. en la arena internacional y el despliegue del sistema de misiles Patriot de la OTAN en Turquía.

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RT: Como conclusión de su visita a la India, Rusia ha sido clara en cuanto a las aspiraciones de la India de ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. ¿Cómo cree que el tan criticado Consejo de Seguridad de la ONU se beneficiaría con la participación de la India?

Lavrov: En primer lugar diría que las críticas no siempre están garantizadas. Las últimas críticas estuvieron relacionadas con el hecho de que el Consejo de Seguridad, supuestamente, no puede actuar sobre Siria  Sobre esto, sobre el deseo de ejercer influencia en el Consejo de Seguridad, los críticos querían aprobar una resolución en relación al capítulo 7 que trata del uso de las sanciones y del uso de la fuerza. Y Rusia y China están convencidas en un ciento por ciento de que esto sería un desastre, y sería el principio de una pendiente muy resbaladiza que nos llevaría a un escenario libio que no podríamos permitirnos, y la región no podría permitírselo.

Así que, aquellos que dicen que el Consejo es inefectivo, deberían recordar que la Carta de las Naciones Unidas estipula el derecho de veto, no solo por el propósito de ser agradables con los miembros permanentes, sino porque los padres fundadores de las Naciones Unidas, al digerir la desafortunada experiencia de la Liga de Naciones, decidieron con sensatez: a menos que cinco grandes poderes coincidieran en algunos asuntos mundiales, las decisiones no serían eficientes. Por eso, el derecho de veto fue incluido en  la Carta de las Naciones Unidas a instancia de Estados Unidos.

Ahora, por supuesto, el tiempo ha pasado desde 1945. El Consejo de Seguridad, en su momento se expandió, pero solo en lo que se refiere a la categoría de miembros no permanentes. Y ahora, después de varias décadas de funcionamiento del Consejo, según la antigua composición, hay un movimiento muy fuerte hacia la idea de expandir su número de miembros para reflejar mejor el pluralismo de la comunidad internacional.

Estamos completamente a favor de esto. Estamos convencidos de que los países desarrollados y los nuevos líderes económicos y financieros en el tercer mundo, países como la India o Brasil, por ejemplo, deben tener representación en el Consejo de Seguridad de la ONU. Y estaríamos a favor de que se los incluyera como nuevos miembros permanentes, siempre y cuando se decida crear estos nuevos puestos permanentes, que es una de las mayores diferencias que hay en las ONU.

Un grupo de países está absolutamente convencido de que deben aparecer nuevos miembros permanentes; otro grupo de países, que también son respetuosos miembros de Naciones Unidas, creen categóricamente que no deben de haber más asientos permanentes, y que solo podrían agregarse asientos no permanentes.

Rusia está convencida de que este tipo de división no puede resolverse mediante una fórmula aritmética. Debe realizarse a través del consenso.

Especialmente sabiendo que hace poco se decidió que la reforma del Consejo de Seguridad debería estar sujeta a un amplio acuerdo entre los estados miembros. Así que, cualquier tipo de reforma, con el acuerdo de todos los miembros, tendría el apoyo de Rusia.

Sería muy desafortunado si la reforma del Consejo de Seguridad se decide por voto, ya que esto separaría a los miembros. Es decir, aquellos que voten en contra de una reforma obligada, verían que el expandido Consejo de Seguridad no ganaría legitimidad, sino que la perdería. Más legitimidad es lo que realmente queremos y por esa razón el Consejo debería ser más representativo.

Pero en cualquier caso, en lo que estamos trabajando plenamente es en alcanzar un acuerdo general sobre la reforma y creemos que la India, ciertamente merece ser miembro permanente del Consejo de Seguridad.

RT: Como usted dijo, Rusia está bloqueando permanentemente los intentos de algunos miembros del Consejo de Seguridad de aprobar una resolución que permita una intervención en Siria. Pero,  ¿Cree usted que aún puede tener lugar una intervención militar al margen de la ONU tal y como pasó con Irak?

Lavrov: Bueno, no solo en el caso de Irak, sino también en el caso de la antigua Yugoslavia. Sí, es posible, y usted acaba de dar algunos ejemplos de esto. También pienso que aquellos a los que les gustaría interferir en la crisis siria, no quieren hacerlo sin cierta legitimidad, o al menos, sin una cierta acción de las Naciones Unidas que podría usarse para justificarla, como legítima.

Y nosotros solo podemos apegarnos a la interpretación de la Carta de las Naciones Unidas, que no ofrece alternativas y que dice que el Consejo de Seguridad está involucrado en asuntos relacionados con la paz y la seguridad internacional, y no en apoyar a determinada parte en un conflicto interno. Eso es lo que está pasando en Siria.

Algunos tienen muchas ganas de internacionalizar la situación y expandir la violencia más allá de las fronteras de Siria. Se hacen intentos, especialmente cuando los refugiados tienen que abandonar Siria, debido a la actuación desproporcionada de las fuerzas del Gobierno. Pero por otro lado, la oposición, es decir los grupos armados de la oposición, que son varios y no están unidos bajo un mando único, también recurren a métodos inaceptables, absolutamente contrarios al derecho humanitario internacional, tomando rehenes u organizando ataques terroristas.

Y es muy triste que nuestros colegas occidentales del Consejo de Seguridad hayan dejado de condenar los ataques terroristas  en Siria. Dicen: “Sí, el terrorismo es malo, pero tenemos que tomar en cuenta el contexto general de lo que está pasando en Siria, y por qué recurren a los ataques terroristas. Es totalmente inaceptable. Seguir esta lógica nos puede conducir a una situación muy peligrosa, no sólo en Oriente Medio sino también en otras partes del mundo, si nuestros socios occidentales empiezan a considerar al terrorismo como un método malo, pero aceptable.

RT: Ya sabemos que uno de los motivos que puede servir de justificación para la intervención extranjera y que surge, de tanto en tanto, es el  hecho de que Siria tenga armas químicas. ¿Usted cree realmente que Siria usaría las armas químicas? ¿O es sólo un pretexto más para la invasión?

Lavrov: No, no creo que Siria vaya a usar las armas químicas  Si lo hace, equivaldría a un suicidio político para el Gobierno. Cada vez que surge este tipo de información o nos llegan rumores de que los sirios están haciendo algo con las armas químicas, intentamos comprobarlo dos o tres veces, y hablamos directamente con el Gobierno sirio hasta obtener garantías sólidas de que esto no sucederá bajo ninguna circunstancia.

Según entiendo, la información que tenemos nosotros, y que tiene correlación con la que tiene Estados Unidos, esos últimos informes sobre el movimiento de armas químicas están relacionados con las medidas que el Gobierno emprende con el fin de concentrar en dos lugares los materiales químicos dispersos en varios sitios, para asegurar su total protección. Y es totalmente reconocido por todos, incluidos nuestros colegas de Occidente, tanto estadounidenses, como europeos, que el mayor peligro que existe es que los rebeldes se apoderen de las armas químicas.

Por eso, incluso reconociéndolo, cuando nuestros colegas occidentales dicen que aunque los rebeldes se apoderen de las armas la responsabilidad sigue siendo del Gobierno sirio, es una lógica muy extraña, porque al mismo tiempo estas mismas personas incitan a los rebeldes a seguir luchando y a no entrar en negociaciones con el Gobierno. Les proporcionan armas, dinero y apoyo moral y político. De modo que es una postura muy polémica.

En general, la lógica de aquellas personas que dicen: “No a las negociaciones con Assad”, es muy polémica y peligrosa, porque… bueno, nosotros no justificamos las acciones del Gobierno. Han cometido muchos errores. Han hecho un uso desproporcionado de la fuerza. Las fuerzas de seguridad obviamente no estaban y no están preparadas para enfrentarse a las protestas públicas y a las protestas armadas en las ciudades y en los pueblos. Habían sido entrenados para hacer frente a la agresión extranjera, no para mantener el orden de forma civilizada.

Pero la oposición, a su vez, provoca al Gobierno recurriendo a ataques terroristas, como ya he mencionado antes, capturando rehenes e intentando introducir una dimensión sectaria en el conflicto, lo cual es muy peligroso. Esto ya está repercutiendo en el mundo musulmán: los suníes, los chiitas, los árabes, los curdos… La composición étnica y confesional de Siria es tan compleja que si el caos se instala allí, repercutirá en toda la región.

Y volviendo a la situación actual, si la gente que dice: “No a las negociaciones con Assad”, realmente cree que su dimisión, en la forma que sea, es la mayor prioridad, entonces deben entender que deberán pagar un precio por lograr ese objetivo geopolítico, y ese precio es la vida de los civiles sirios.

Nuestra prioridad ahora no es la cabeza de nadie. Nuestra prioridad es conseguir el cese de la violencia y del derramamiento de sangre. Si ellos dicen que quieren salvar a Siria y salvar a los sirios, entonces tienen que unírsenos, y persuadir a todos aquellos que están luchando en Siria a dejar las armas y sentarse a la mesa de negociaciones, sin condicionamientos. Y el destino de Assad debe ser decidido por los sirios, no por los extranjeros y por parte de la oposición siria.

RT: Pero diferentes grupos de la población siria están en guerra entre ellos. Aquello que empezó como una revuelta se ha convertido en una guerra civil con todas las letras en este momento. Entonces, ¿las posibilidades de que estos grupos se sienten a la mesa de negociaciones son nulas?

Lavrov: Bueno, la historia nos enseña que cada guerra termina en paz y a esto se alcanza por medio de negociaciones. Es algo inevitable. No creo que sea concebible que los suníes - el eje central del Ejército Libre Sirio - y otros grupos numerosos de la oposición que están luchando en el mismo bando que el Ejército Libre Sirio, realmente piensen que pueden apoderarse del país entero y echar a todos los demás grupos confesionales: alauitas, otros chiíes, drusos, cristianos, kurdos… En cualquier caso, incluso si alguien fantasease con esa posibilidad, nunca se haría realidad. No duraría, sencillamente, no sería sostenible.

RT: Desde el inicio de este conflicto Rusia fue duramente criticada en Occidente por bloquear todos los intentos de Estados Unidos y sus aliados. En su opinión, ¿la situación actual en Siria sería otra, si Rusia hubiera actuado de otra forma? Por ejemplo, ¿si hubiera convencido a Assad a dimitir hace un año?

Lavrov: El cambio de régimen en Siria no es asunto nuestro. Algunos estados relevantes de la región nos han sugerido: “¿Y por qué no le dicen al presidente Assad que dimita? Podríamos ofrecerle algún lugar seguro.” Mi respuesta es muy simple: si aquellos que nos sugieren esto, de verdad tienen esa idea, tendrían que ir directamente al presidente Assad. ¿Por qué necesitan usarnos de mensajeros? Si el presidente Assad está interesado, deberían discutirlo directamente con él.

Assad hizo muchas apariciones públicas, una vez incluso en su canal, y dijo que no abandonaría Siria, que había nacido allí y moriría allí, con su gente, que no le es indiferente a su país, etc. Bajo ninguna circunstancia vamos a meternos en asuntos ajenos y hacerle sugerencias, porque como ya he dicho, esta es una prerrogativa del pueblo sirio.

En segundo lugar, nuestra política sobre Siria no está determinada por lo que alguien diga, a favor o en contra. Nosotros no solo escuchamos críticas sino mucho apoyo de países que entienden la importancia de este asunto, no solo para la región, sino también para la política mundial, por la manera en que se desarrolla la política mundial.

Cuando comenzó la crisis en agosto del 2011, unos meses después de que empezó la crisis, fue Rusia la que sugirió que el Consejo de Seguridad reaccionara. Se adoptó una declaración por consenso que contenía todo los puntos correctos: que todos debían terminar de luchar y empezar el diálogo. Luego, en septiembre del 2011, Rusia y China propusieron un proyecto de resolución, que apuntaba a consolidar los componentes del acuerdo, explicados en detalle en esa declaración. Los países occidentales dijeron que no era de su agrado, porque requería que la oposición cesara sus acciones igual que el Gobierno. Así que no funcionó.

Luego apoyamos el plan de la Liga Árabe. Convencimos -y no fue fácil- al Gobierno sirio a aceptar el plan de la Liga Árabe. Respaldamos la idea de enviar a Siria a los observadores de la Liga Árabe. Una vez más, trabajamos minuciosamente con Damasco para que lo aceptara. Por desgracia, su misión fue abortada sin tener ningún motivo. La abortaron en diciembre del 2011, precisamente cuando entregó su primer informe al Consejo de Seguridad, que fue bastante objetivo y que no echaba toda la culpa solamente al Gobierno, sino que también describía las atrocidades y actos indebidos por parte de la oposición. Entonces, la Liga Árabe abortó su misión.

Después, apareció el plan de Kofi Annan y otra vez, nos tomamos el tiempo para explicarle al Gobierno que aceptar ese plan era beneficioso para ellos, y lo hicieron. Entonces enviaron a los observadores de la ONU, y se empezó a notar una cierta calma, no demasiado sostenible, pero se veían algunas señales de estabilización, gracias a la presencia de los observadores de la ONU. Entonces, hubo un significativo aumento de las provocaciones en las zonas donde estaban los enviados de la ONU, y para nosotros el objetivo era muy claro: crear una situación insostenible para que ellos siguieran allí. Y lo lograron. Así que ellos también se fueron.

Pero quisiera recalcar que cuando se respaldó el plan de Kofi Annan y se envió a los observadores de la ONU, el Consejo de Seguridad adoptó por consenso dos resoluciones: la 2042 y la 2043, que detallaban la postura unificada del Consejo de Seguridad, que no difería de lo que le comenté anteriormente: la violencia debe parar, el diálogo debe comenzar. Por lo que el Consejo de Seguridad no fue paralizado. El Consejo de Seguridad tenía una posición, que fue sostenida mediante estas dos resoluciones.
 
Y luego, por supuesto, en junio de este año, en Ginebra, hubo un grupo de acción iniciado por Kofi Annan, que contaba con todo nuestro apoyo, porque desde hace tiempo veníamos sugiriendo que los actores externos clave debían reunirse y ver si podían elaborar un espacio en que las distintas facciones sirias pudieran negociar su propio futuro, sin interferencias externas.

Sin embargo, los actores externos pueden desempeñar un rol importante, creando las condiciones necesarias para ello. Sobre todo, desde el punto de vista de animar y enviar señales sincronizadas en la misma dirección, o sea, al Gobierno y a todos los grupos de la oposición. Y decir, por ejemplo, tal día a tal hora, deben parar de luchar, enviar a sus delegados y empezar a negociar la composición de lo que llamamos “órgano de gobierno transicional” para poder gozar de autoridad durante el período de transición. Y también para asegurarse que las instituciones gubernamentales no desaparezcan -como ocurrió en Irak- y aún hoy notamos las consecuencias. Y luego prepararse para las elecciones, una nueva constitución, etc.

Y lo logramos en Ginebra. Todos los P5, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, más la Unión Europea, la Liga Árabe, Turquía y la ONU, llegamos a un acuerdo.

Logramos concordar sobre esta secuencia: frenar la lucha, designar interlocutores, permitirles negociar la formación de un gobierno de transición. Mientras se mantenían las instituciones estatales, este órgano debía preparar las elecciones y redactar una nueva Constitución. Y nosotros dijimos: “Bien, está consensuado, respetémoslo. Enviemos un mensaje, con fuerza y en sintonía, a todos los que están luchando.”

Nuestros amigos de Occidente, que acababan de firmar estos papeles, dijeron: “No, esto no es suficiente. Necesitamos el Capítulo 7, una resolución del Consejo de Seguridad, y un agregado que diga que Assad debe irse.”  Pero eso no era  lo que habíamos acordado.

Por nuestra tradición, cuando nosotros negociamos algo y llegamos a un acuerdo, respetamos ese acuerdo. Desafortunadamente, nuestros socios, con quienes negociamos en Ginebra tengan quizás otras costumbres. Nosotros aún podemos sentir el efecto negativo.

Así que hoy el Acuerdo de Ginebra es absolutamente actual. Lakhdar Brahimi  que sustituyó a Kofi Annan, reiteró que era la base de sus actividades. Intentó una iniciativa, invitando a los estadounidenses y a los rusos a discutir cómo podía implementarse el Acuerdo de Ginebra. Nos complació escuchar a un representante de Estados Unidos decir que aspiraban a una “solución pacífica.” Pero aún no podemos obtener respuestas a una pregunta muy importante. Occidente y algunos países de la región, Turquía y algunos estados del Golfo Pérsico, han respaldado y reconocido a la Coalición Nacional Siria, que se formó durante el encuentro en Doha y que fue considerada un paso muy importante para unificar a la oposición.

Nosotros estamos a favor de unificar a la oposición, y desde la reunión de Ginebra hemos insistido en que aquellos que tienen influencia sobre los grupos opositores debían ayudar a unificar a la oposición, basándose en el Comunicado de Ginebra. Y ese es el mensaje que enviamos, no solo al Gobierno, sino a todos los grupos opositores. Y nos reunimos con todos. En diciembre  nos visitó una delegación, y antes de que termine el año quizás haya más visitas de otros grupos opositores. Es decir, que hemos estado enviando un mismo mensaje a Gobierno y a la oposición: “Estas son las bases. Hagan lo que sugiere el Comunicado de Ginebra. Es lo más conveniente. Siéntense y negocien.”

Pero en la reunión de Doha, que respaldó a la Coalición Nacional Siria y que contó con el apoyo de Occidente y de importantes actores regionales, también se adoptó una declaración que dice que el mayor objetivo de la oposición es desmantelar, o mejor dicho, derrumbar el régimen y desarmar sus instituciones. Todo lo contrario de lo que dice el Comunicado de Ginebra. Y en aquella declaración también dijeron “No a las negociaciones con el régimen”, que también está en contra de los principios del Acuerdo de Ginebra.

Cuando hablamos con nuestros colegas norteamericanos (estuve con Hillary Clinton durante la cumbre de la OSCE en Dublín) le pregunté cómo podían explicar su apoyo a algo que estaba en contra de los principios del Acuerdo de Ginebra. Ella me dijo: “En esta etapa es importante que se unan. Y lo esencial de lo que quieran alcanzar, podremos corregirlo”.

Pasó un mes. Casi todas las semanas hemos estado preguntando acerca de qué esfuerzos se han hecho para cambiar lo esencial: el rechazo total a cualquier negociación y el absoluto énfasis en el uso de la fuerza. Y no hay respuestas. Entiendo que nadie habla con la oposición sobre la necesidad de ser un poco más realistas y evitar posiciones que básicamente están arruinando al país.

RT: El despliegue de los misiles Patriot de la OTAN en la frontera entre Turquía y Siria, ¿es parte de la solución? ¿A quién apuntan en realidad?

Lavrov: Bueno, en primer lugar,por supuesto que entendemos la preocupación de Turquía y de todos los países que siguen acogiendo a los refugiados sirios. Es una gran responsabilidad, en cualquier caso. Y, por supuesto, la situación es bastante tensa. La oposición que es muy activa en las regiones sirias limítrofes con Turquía, tal vez esté intentando desencadenar algún tipo de actividad transfronteriza y después conseguir que la comunidad internacional se subleve contra la violación de fronteras. Ha habido incidentes, y varias veces se ha abierto fuego transfronterizo. Discutimos este asunto con los sirios de inmediato, y consideramos que la explicación que nos dieron es fiable. No fue algo intencional. Estaban persiguiendo a grupos opositores que les estaban atacando y después huyeron. Y enseguida comunicamos a la parte turca y siria que podíamos ayudar a crear una línea de comunicación directa para que pudiesen comprobar en tiempo real cada incidente, donde quiera que estuviese ocurriendo. Los sirios estaban dispuestos a ello, mientras que los turcos tenían sus propios canales de comunicación. Después, se empezó a discutir el asunto de los misiles Patriot.

Reconocemos el derecho de Turquía de velar por su propia seguridad, y utilizar para ello acuerdos internacionales y su membresía en la OTAN. Y lo tomamos como normal. Pero por otra parte, cuantas más armas se acumulen en un lugar, más riesgo se corre que un día sean usadas.

En cuanto al propósito del despliegue, he leído y oído que algunos expertos creen que si lo que se pretende con esas armas es prevenir el fuego cruzado por parte de Siria, se podrían haber colocado de otra forma. Y como se especula que serán desplegadas, algunos dicen que sería útil para proteger el radar, que forma parte del sistema de defensa antimisil que está construyendo Estados Unidos, por “la amenaza de Irán.” Si ése es el caso, diría que es aún más riesgoso, porque este despliegue con múltiples propósitos podría crear tentaciones adicionales.

RT: ¿Podría ser más por Irán que por Siria?

Lavrov: Es lo que dicen algunos. Y ese despliegue, como se lo presenta en la prensa, parece que podría usarse contra Irán.

RT: Siria no es el único asunto entre Estados Unidos y Rusia. Lo primero que Obama hizo cuando fue reelegido, fue firmar el Acta Magnitski  que sancionaría a algunos funcionarios y ciudadanos rusos. ¿Cómo influye el Acta en las relaciones entre los dos países?

Lavrov: No creo que haya sido lo primero que hizo Obama tras ser reelegido. Fue algo inevitable. Cuando los senadores, como el senador Cardin y algunos otros, propusieron la ley, estaba claramente destinada a crear una “Trampa-22” para la Administración, que estaba promoviendo derogar la enmienda Jackson-Vanik, con el apoyo de bastantes personas en el Capitolio. Era obvio que los estadounidenses estaban a favor, porque con el ingreso de Rusia a la Organización Mundial del Comercio  mantener la enmienda Jackson-Vanik significaría privar a las empresas norteamericanas de los beneficios que supone la presencia de la Federación Rusa en la OMC. Esto lo tenían que hacer de cualquier manera. Y creo que los republicanos decidieron usar este truco para que la derogación de la enmienda Jackson-Vanik, dependiese de la aprobación del Acta Magnitski, que en ese momento estaba dirigida mayormente en contra del presidente Obama.

En cuanto a los ciudadanos rusos incluidos en esa lista (no la he visto ya que aún no ha sido publicada), si quieren evitar la entrada a EE.UU. de ciudadanos rusos que no les gustan, podrían hacerlo sin la necesidad de adoptar una ley y sin montar una escena. Si quieren congelar activos de quien sea, lo pueden hacer acudiendo al Juzgado y presentando pruebas. Sin montar ese show y campañas públicas.

Pero consideraron que uno de los mayores logros, tal y como demostró la Administración en los últimos años de su actividad, era el reinicio de las relaciones con la Federación de Rusia. Precisamente quisieron golpear a Obama por ese reinicio. Es desafortunado, porque esto hace que la política interior del país domine a la agenda internacional, en las mentes de muchas personas también domina en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos. Y esto es mucho, mucho más  amplio y complejo, que un asunto de derechos humanos, como lo interpretan los senadores estadounidenses.

RT:Todos recuerdan la conversación no oficial que mantuvieron Obama y Medvédev, cuando Obama prometió que tras las elecciones iba a ser más flexible. Desde su punto de vista, ¿hasta qué punto puede ser o permitirse ser flexible con esta oposición republicana en el Congreso?

Lavrov: Bueno, creo que son las peculiaridades del sistema estadounidense. Cualquier miembro del Congreso puede frenar la discusión de asuntos de importancia, solo porque la carne de su estado no es aceptada en determinado país por razones sanitarias. Y así, la discusión de asuntos de importancia global puede congelarse, solo por los intereses de determinado estado norteamericano, y ese interés puede no tener que ver con el asunto que se discute.

Sabe que la enmienda Jackson-Vanik se ha ampliado en varias ocasiones, incluso después de que los problemas inmigratorios en la antigua Unión Soviética, y  por supuesto en la Federación de Rusia se hayan resuelto. Pero esa enmienda ha sido prolongada bajo muchos pretextos, incluyendo la falta de entusiasmo por parte de nuestro país por importar muslos de pollo o cosas similares. Y Natán Sharanski, el famoso disidente soviético y político israelí, cuando se enteró de aquello, dijo: “He pasado siete años en un campo soviético de trabajos forzados, no por causa de muslos de pollo”. Esto demuestra como el Capitolio puede ser realmente ilógico  y no corresponder con la interpretación realista de los intereses nacionales de Estados Unidos.

A veces, asuntos de suma importancia, como la necesidad de resolver el conflicto palestino-israelí  quedan como rehenes por años, debido a las peculiaridades del ciclo electoral estadounidense. Las consideraciones internas, la necesidad de ser reelegido impide a la Administración estadounidense a hacer algo que el resto del mundo considera que deber hacerse. Celebran elecciones cada 2 años y esto definitivamente influye en la agenda internacional. Pero no es algo muy desafortunado. Nosotros preferiríamos discutir los asuntos internacionales, basándonos en su importancia y en la necesidad de hacer algo juntos, sin tomar en cuenta los intereses de las políticas internas.

RT: Como respuesta al Acta Magnistki, la cámara baja del Parlamento ruso ha aprobado una ley que prohíbe la adopción de niños rusos por parte de ciudadanos estadounidenses [que habrá de ser votada por el Consejo de la Federación antes de que llegue a la mesa del presidente]. Muchos han criticado esta ley y han dicho que es una respuesta inadecuada y desproporcionada, sosteniendo que no está bien mezclar el bienestar de los huérfanos en la política internacional. Usted también se ha pronunciado en contra de esa ley. ¿Por qué?

Lavrov: Sabe, es un tema complicado. Durante muchos años nos ha horrorizado la manera en la que se han tratado a algunos niños rusos adoptados por familias estadounidenses. Es cierto que el número de casos de maltratos a niños rusos que se han hecho públicos no es aritméticamente enorme. Han sido 19 casos. Y aquellos que critican nuestra posición dicen que se han adoptado decenas de miles de niños y que la mayoría absoluta de ellos son felices. Y estoy de acuerdo con eso.

Pero no puedo aceptar cuando me dicen “¿por qué desatan esos conflictos por tan solo 19 casos?”. Cualquier caso en el que un niño ruso haya sido humillado, maltratado, por no decir, asesinado o violado, y esas situaciones se han observado entre esos 19 niños, es algo que debe ser tratado muy firmemente, yo diría incluso agresivamente, para establecer canales que nos permitan influir en la situación.

Por esa razón, hace algún tiempo sugerimos a los estadounidenses establecer un acuerdo de cooperación en el ámbito de la adopción y no fueron muy entusiastas desde un principio. Y fue a partir de ese momento que nosotros y el defensor de los niños, Pavel Astájov, estuvimos pensando muy seriamente sobre recurrir a las cortes de Rusia, a través de los canales apropiados, proponiendo congelar las adopciones de niños rusos por estadounidenses, al menos hasta cuando consiguiéramos ese acuerdo.

Finalmente se firmó el acuerdo, que entró en vigor en septiembre de este año y por primera vez sirve para varias cosas importantes. En primer lugar, antes de que este acuerdo fuera negociado, las autoridades federales rusas decían que cada estado podía tener su propia legislación en cuanto a las adopciones y, por tanto, no podíamos influir en ellas, y eso era todo. Este acuerdo obliga a las autoridades federales a tomar medidas para asegurarse que los estados, en primer lugar, se centren en un foco de atención que debe ser abordado. Y, en segundo lugar, una ley relativa al acceso consular a los niños rusos. Eso es algo que antes no estaba permitido. Y, en tercer lugar, antes de los 16 años los consideran ciudadanos rusos, algo que tampoco se ponía en práctica.

Ahora ese acuerdo está en vigor, solo por 2 o 3 meses, y queremos asegurarnos que funciona como es debido. Por desgracia, el primer caso “de prueba”, por así decirlo, fue en Florida, con un niño llamado Maxim Babáyev, al que sus padres maltrataban. Las Cortes de Estados Unidos les privaron de sus derechos de adopción. Al niño lo mandaron temporalmente con una familia sustituta. Y aún estamos tratando de conseguir acceder a él. Las Cortes se han pronunciado en contra, pero el Departamento de Estado está  trabajando ahora con las autoridades de Florida, con sus Cortes, explicando que se trata de una obligación internacional. Y eso es algo que nos da derecho legal a insistir en llegar al fondo del problema, a los propios niños.

Así que, bueno, entendiendo la postura contraria a la adopción de los niños rusos por parte de familias estadounidenses, sigo creyendo que debemos seguir conservando este acuerdo. Porque retractarse de este acuerdo no nos permitiría tratar a estos niños y niñas adoptados que viven en familias de Estados Unidos.  En otras palabras, las futuras adopciones podrían ser congeladas, es una decisión del Parlamento, según entiendo. 

Pero yo pediría encarecidamente que antes de aceptar esta propuesta de ley se conserve el acuerdo, porque esto nos permitiría tratar a los niños que ya han sido adoptados y que viven en familias estadounidenses. De otra manera perderemos este acceso.

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